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Curiosidades históricas (009)                 

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Bastian

La calza  de San Sebastián

San Sebastián (de Andrea Mantegna)

 

   La calza (o pierna) de San Sebastián no es una reliquia. En su forma dialectal, que la conservó y vehiculó a través del tiempo, hasta hace unas décadas, constituía la expresión de una peculiar tradición de la comarca de Cumiana, que se llevaba a cabo en la víspera del santo, el 20 de enero, fecha que, en algunos de sus aspectos, marcaba el comienzo de los festejos del carnaval.

   Se trataba de una "divertida" costumbre que se practicaba en los caseríos, donde la cultura campesina se encontraba más acendrada, y si tenemos en cuenta tal contexto cultural, el período del año en que se realizaba y el valor simbólico de su desarrollo y de sus protagonistas, podemos suponer que era una remembranza adaptada y cristianizada de cultos y ritos vinculados al retorno de la primavera y la fertilidad.

   El festejo se desarrollaba seguiendo una suerte de plan ritual preestablecido, sumamente preciso en su primera parte, pero la conclusión se dejaba librada a la inventiva (a veces muy discutible) de los intérpretes. Por lo general, éstos eran jóvenes (en época remotas, incluso adolescentes) que se reunían aquella noche en las casas donde se realizaban las "vjà" (especies de veladas de breve duración, el tiempo que llevaba fumarse una pipa, tejer algunas vueltas con las agujas o remendar alguna ropa, a veces después de rezar el rosario, y efectuadas casi siempre en el establo). De ser posible, escogían aquellas en que podrían encontrarse con muchachas.

   Desde afuera y sin anunciarse, los jóvenes impartían, modulándola a modo de canción, una suerte de orden que, si bien variaba de un caserío a otro, decía: Vioire, vioire / andé a dormi / a l'è San Bastian ch'a lu comanda / se vole pa crej / vardé si la gamba (esp.: muchachas que estáis de velada, id a dormir, lo ordena San Sebastián, y si no queréis creer, mirad esta pierna). Entonces abrían la puerta de par en par, o la abrían las "vioire", y arrojaban la "pierna" adentro.

   Esta era por lo general una larga calza, o la pierna de un pantalón, rellena de cosas exquisitas: embutidos, frutas secas, golosinas, uvas... y todos, no sólo los niños, competían en agarrarla. El contenido se compartía luego en medio de la alegría general. Algunas veces, ya sea por chanza ya sea para vengarse de alguna afrenta, se rellenaba la pierna con cosas menos agradables (imagine el lector el contenido...) y se la hacía llegar a manos de determinada víctima, generalmente alguna mujer conocida por su mal genio.

   En ciertas localidades se consideraba que si la pierna caía entre los brazos de una muchacha aún no   comprometida, el hecho resultaba auspicioso para su futuro sentimental. 

   Desde hace más de dos siglos, existe en Cumiana una cofradía advocada a los Santos Roque y Sebastián, cuya sede se encuentra en las cercanías de la imponente iglesia. Desempeña un destacado papel en lo religioso y asitencial. Si bien oficialmente no se ha comprobado relación alguna entre la tradición popular y la actividad de la mencionada cofradía, la recurrente "presencia" del santo en la comarca habría influido en la adopción de su nombre.

Diego Priolo                               


Según ciertos datos historiográficos, San Sebastián, al igual que San Valeriano (sumamente venerado en la comarca de Cumiana), fue soldado de la legión Tebea e igualmente víctima del emperador romano.

(Extraído de "L'eco del Chisone" del 18 de enero de 2001)

fecha de revisión:   06/04/2005