vecchio Piemonte

Curiosidades históricas (001)

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EN LA EXPEDICIÓN CONTRA LOS INDIOS MOHAWAKS ¿HABÍA TAMBÍEN SOLDADOS DE PINEROLO?

¿Por qué también somos canadienses? Desde nuestros valles hasta Quebec, un hilo muy fino que es preciso redescubrir.

¿Cómo reconstruir los hechos? - La expedición, de genuino carácter colonial, parte de La Rochelle en 1665 - Entre los expedicionarios también hay piamonteses. Por entonces, Pinerolo se encontraba bajo dominio del rey de Francia - Formaban parte del regimiento Carignano, enviado por Emanuel Filiberto como homenaje al rey francés - Se conserva un listado de participantes y muchos de sus apellidos son frecuentes en los Valles del Chisone y Pellice - Cuatrocientos de ellos quedaron en Canadá, donde se casaron con jóvenes francesas enviadas de Europa - El frío y la guerra son causa de una masacre: 250 muertos - La investigación no se ha detenido: ¿existen otros documentos probatorios?


   Segunda mitad del siglo XVII. Pinerolo vuelve a ser fortaleza francesa, una importante base sumamente codiciada desde donde controlar los acontecimientos italianos y eventualmente intervenir en ellos. La terrible peste de 1630, que tras la llegada de las tropas de ocupación reduce la población de la ciudad a poco más de 1.500 habitantes, condiciona aún más el tejido social y económico de los diversos pueblos de los valles y de la llanura. Además, las nuevas fuerzas de dominación bien poco hacen por mejorar las condiciones territoriales.

   Formalmente, Pinerolo aún se rige por el sistema de leyes de los Saboya, pero cualquier acusación por traición puede conducir al patíbulo. Por otra parte, en los valles continúan las persecuciones religiosas contra los valdenses.

   Pero casi toda Europa se encuentra aquejada por la precariedad de los regímenes políticos y económicos. Y a pesar de ello o tal vez precisamente a causa de lo mismo, en más de un sitio surgen preparativos de expediciones tendientes a colonizar nuevos territorios en donde instalar y consolidar nuevos centros comerciales.

   Si bien acompañadas a veces de cierto idealismo y espíritu de aventura, tales iniciativas son propulsadas efectivamente por el comercio y la economía.

   Admitidas estas premisas, a menudo los nuevos mundos se tornan ineluctablemente en escenarios en que se refleja la vieja y atribulada Europa.

   1665: puerto francés de La Rochelle. Mil doscientos hombres se embarcan a bordo de nueve naves con rumbo a Québec, en tierras canadienses. Su objetivo es ir a defender un establecimiento francés, fundado alrededor de sesenta años antes por Jesuitas y atacado frecuentemente por los "indios" Mohawks, pueblo organizado y de rica cultura, perteneciente a la nación de los iroqueses.

   No era esta una expedición de que la historia, como sucede con tantas otras, se olvidaría pronto. Sus efectos y la singular procedencia de sus participantes (saboyanos, lorenenses y sobre todo piamonteses) ejercerán precisamente un gran influjo en la futura organización política y social de la región y tendrán asimismo sorprendentes repercusiones en los países de origen de quienes participaron en ella.

   Son las investigadoras turinesas Gabriella Massa (de origénes canadienses) y Valeria Dotto quienes, valiéndose de la colaboración prestada por algunas instituciones gubernamentales y culturales italianas, francesas y canadienses, nos hacen una nueva propuesta de los hechos, en la cual se pone de relieve el alcance histórico y cultural de los mismos. En Canadá, estos acontecimientos son, desde hace tiempo, objeto de estudio e investigación, y las mencionadas estudiosas, gracias a la historiografía del Gral. Amoretti y los estudios del Prof. Bruno Villata de la Universidad Concordia de Montreal, quien analiza los nombres de los participantes en la expedición tratando de establecer sus probables lugares de procedencia, reconstruyen los hechos, focalizando precisamente su atención en la insólita participación -por lo demás bastante numerosa- de aquellos jóvenes piamonteses, de menos de treinta años de edad en promedio -un buen número de los cuales era oriundo de la región de Pinerolo (ciudad, valles y llanura)-, que formaban parte del Regimiento Carignano-Salières, enviado por Emanuel Filiberto a fin de contribuir con el emprendimiento del rey francés Luis XIV.

   Tal como lo manifiestan los diarios personales y las relaciones hechas por soldados, la aventura en tierras canadienses, ya desde su comienzo, se desarrolla entre sinsabores y sufrimientos. El frío insoportable, el hambre, la falta de vestimenta apropiada, como asimismo la impericia de los comandantes ponen a prueba a los hombres, quienes -se llega a decir- experimentan, en tales momentos de desesperación, percepciones sobrenaturales. Un año más tarde, la experiencia adquirida y el conocimiento del medio hacen menos desagradable la permanencia en el lugar, la cual, desde el punto vista militar y gracias a la alianza estrechada con los urones, pueblo piel roja hostil a los iroqueses, se traduce en el logro de los objetivos fijados, es decir la definitiva toma de posesión, por parte de los franceses, de todo el territorio que se extiende a orillas del río San Lorenzo, que une el gran Lago Ontario con el Océano Atlántico. Tal operativo pronto es reconocido por los ingleses. Comienzan entonces con los pueblos indígenas las primeras tratativas sobre cuestiones territoriales y el comercio de las pieles.

   No obstante, para poder recibir protección y ayuda para desarrollarse, la región necesita de hombres, y entonces ¿quién mejor que los expedicionarios para desempeñar el nuevo papel de colonos? Además, el medio ambiente no difiere tanto del que estos dejaron en su patria, el francés también es la lengua de estos lugares y todavía suele usarse incluso en el Piamonte. De los mil doscientos hombres iniciales, a los que hay que restar doscientos cincuenta muertos y quinientos cincuenta que regresan a sus tierras de origen, cuatrocientos se quedan en Canadá, incentivados entre otras cosas por ciertas facilidades como la entrega a cada uno de ellos de un buey, una vaca, dos cerdos, un pollo y una gallina, dos barriles de tasajo y algunas armas.

   Por otra parte, el requerimiento de estos hombres, deseosos de fundar un hogar, pronto es escuchado: llega desde Francia un cierto número de muchachas, en su mayoría huérfanas, indigentes o recogidas en pensionados o institutos financiados por el rey. Este asigna a cada una de ellas, en su nuevo destino, una considerable dote matrimonial.

   El encuentro entre invitadas y colonos se lleva a cabo bajo la supervisión de las Ursulinas. Ahora bien, la cuestión se despacha rápidamente sin tener en cuenta que si un hombre no escoge a ninguna de las jóvenes, pierde la suma dada en garantía al hacer el requerimiento. Según las relaciones de la época, las más buscadas son las mujeres robustas, consideradas lo suficientemente resistentes como para hacer frente a las duras condiciones climatológicas del lugar. Muchas de estas mujeres darán luego a luz a hasta quince hijos.

   Surgen así nuevas aldeas, construidas a semejanza de las dejadas atrás en Europa y que pervien en las memorias, y regidas por antiguos usos y costumbres. Algunos años más tarde, ciertos colonos regresan a casa con un equipaje hecho de experiencia, exotismo y cosas del nuevo mundo para contar, y sobre tales relaciones no tardan en bordarse juegos, fantasías y sueños irrealizados.

   Mientras tanto, los que se han quedado en Canadá comienzan a desempeñarse en puestos y funciones cada vez más determinantes de la vida de las ciudades. Estos hombres no se olvidan de su tierra natal y si bien con el pasar de los años los recuerdos pierden fuerza, el antiguo origen sigue siendo una fuerte identidad cultural, como asimismo un continuo objeto de redescubrimiento e interés.

Extraido de una investigación realizada por DIEGO PRIOLO

(El presento escrito, proporcionado por el Autor, ha sido publicado en "L'Eco del Chisone", 11 de marzo de 1993 - El mapa de Canadá ha sido extraido del Atlas Geográfico - I Tascabili - Vallardi, 1992)


¿Quién abandonó Pinerolo para ir a Canadá?

   Si bien se conocen los nombres de todos aquellos que participaron en la expedición franco-piamontesa de 1665, su identificación, especialmente en lo que se refiere a localidad de procedencia, presenta bastantes dificultades. Estas se deben principalmente al proceso de afrancesamiento que con el tiempo fue afectando a casi todos los nombres, produciéndose a veces variaciones ortográficas bastante libres, y asimismo al hecho de que de algunos hombres de la expedición se registrara tan sólo el sobrenombre o el nombre de guerra.

   Partiendo del trabajo sobre apellidos de familias locales realizado por algunos estudiosos de la región de Pinerolo, como Osvaldo Coisson y Pietro Caffaro, por citar a quienes más han ahondado en la cuestión, como también de la onomástica comarcal más típica y común, y admitiendo que el siguiente listado no es sino el resultado de una lectura e interpretación determinadas (sin pretenciones de exaustividad ni de exactitud en la identificación propuesta) de los apellidos de los participantes (los cuales en su inmensa mayoría se afincaron en Canadá), podrían ser -hechas algunas comprobaciones- oriundas de nuestra tierra las siguientes personas:

François de Cunque (Cucco, Chocus, Chuca, Coco registrados en Pinerolo en 1351-1582), Olivier Morel (Morel, Morello), Michael Malet (Maletto), Paul de Morel, René le Meunler (Meynler, Mainero, Val Chisone), Germain Gauthier (sobrenombre o procedencia Saint Germain, Gottero), Nicolas Guillaume (Guglielmino, Guglielmone muchos de ellos son de Val Pragelato, siglo XVII), Gabriel Fournier (Fornero, Pinerolo e Valles), Guillaume Richard (Alta Val Germanasca, Val Pellice diferentes derivaciones posibles), Bernard Joachin, René Sauvageau (Salvagiotto, Salvai/y), Lavallé (Laval, La Valle), Pierre Morin (Maurino), Jean Martinet (Martin. Martinat, Val Chisone, Val Germanasca), Sebastien Arnaud, Aubin Larnbert (Alta Val Chisone Pinerolo 1591), Pierre André Renaud (Reynaud, Rinaudo), François Feraud (edecán), Du Prat (De Prato presente en Pinerolo en 1351, Prato 1569), Honoré Martel Pinerolo 1566, Pierre Julien (Giuliano, Giuliani), Bernard Bertin, Hubert Grangé (Grangetto, Granger, Grançot). François Le Roux (Rosso), Jean Olivier (Oliviero, Olivero, Pinerolo 1566 Valle medio Chisone), Claude Pastourel (Pasturellus. Pinerolo 1351), Prince (Princi, Pinerolo 1565), Sorel (Solera/o?, Pinerolo 1565), Jeana Robin (Rubinus?, Pinerolo 1351), Vignault (Vignolo?, Pinerolo), Etienne Boyer, Jean Berard (Valle medio Pellice Berardus in Pinerolo 1351, Berardi 1589), Jean Boutin (Bottino?), Pierre Masson (Alta Val Chisone), Nicolas Bonnin (Prarostino, alto Valle Chisone), Laurent Bony (Bonis,    S. Maurizio Pinerolo 1565), Jean Bouvet (Bovetto, Boetto, Pinerolo 1565), Mathurin Colin (Colino, Pinerolo 1570, Collino?), Luis Jean (Val Pellice, Val Pragelato), Claude Salver (Salvai/j/y, Pinerolo 1588), Jean Collet (Luserna, Pramollo), Paul Perrot (Val Pragelato), Vincent Oly (Oliviero, Oliva, Pinerolo 1565), René le Merle (Merlo 1588), Nicolas Audet (Prarostino), François Audouin (Odino, Odin, Odini, Pinerolo 1565), Pierre Durand (Rorà, Pinerolo), Louis Robert detto o di La Pommeraye, S. Germano, Pinerolo 1587), Marc Butin, Beaudoln (Badino? Pinerolo 1579, Baudino?), Cristophe Fevrier (Ferrier?, Ferrero?), Vincent Basset (médico), Bassetto Caramagna 1601, Renaud Chollet (Colet, Colletti), Antoine le Gros, Pierre Faye, Jacques de Moulin (Molino?), Niger (Pinerolo 1351), Coquin (Cucca, Cucchi, Pinerolo 1565), Jean Jacquet de Gerlaise (Jachete Pinerolo 1351, Giacchetto?), Jaen Dominic (Dominico, Torre Pellice, Dominici 1572 Pinerolo), Jacques la Fontaine (Valle medio Chisone, Pinerolo), Jean Roussel (Rousset?, Rosselli?), Jean Guillet (Guigleti, Pinerolo 1351), Pierre l'Abbé (Abbà, L'Abate?), Antoine Dubois (sobrenombre Du Bois, De Bosco 1600 Pinerolo, Boschi 1595), Courtois (Cortese, Pinerolo 1598), Petit (Petiti, Pinerolo 1584), Julien Allard (Alart, Alardi, 1567 Pinerolo), Forgue (Forgia?), Blaise Belleau (Bello?, Pinerolo 1581, Belli?), Pierre Favreau (des Lauriers) (Favero, Pinerolo 1589, Favaro?, Fabbro?), Nicolas Cocquet (Coc, Cochi 1588 Pinerolo), Jean Bellet (Belletto 1595), Duchesne, Pierre Barberin (Barbero 1575?, Barberis?, 1589 Pinerolo), Pierre Quelin, Meynard (Mainardo 1590?) André Mignier, Luis Boulduc, Jena Louis Baritault, Beylet (Cumiana 1597), Truc (Trucco), Le Tellier...

(Fuentes: P. Caffaro "Famiglie Pinerolesi", O. Coisson "I nomi di famiglia delle Valli Valdesi")

fecha de revisión:   06/04/2005