vecchio Piemonte

Curiosidades históricas (011)                 

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Carcaveja

Fotografía digital y elaboración de Sergio Giacone


      Carcaveja, según consignan algunos diccionarios de lengua piamontesa, era el término con que se designaba una pesadilla, descrita como esa terrible sensación de sofocamiento y/o impedimento de movimientos por la que se es asaltado, según el significado atribuido por tal denominación, en el duermevela, al pasar del sueño al estado de vigilia, e incluso, episódicamente, en pleno sueño, aunque en este último caso, bruscamente.

   Este término, actualmente en desuso, al igual que las creencias relacionadas con él, era común en nuestras comarcas, especialmente en la llanura y en las colinas más próximas. Según testimonios recogidos entre Frossasco, Piscina y Cumiana, se creía que la carcaveja era provocada por un peso que aplastaba -de allí el verbo piamontés "carca" - el pecho y que tal peso era causado por una figura "invisible" pero presente, que algunas personas caracterizaban como una mujer "vieja" -de allí "veja"-, figura popular del folklore de muchas comunidades, tal como lo manifiestan sus numerosas adaptaciones, y en la que se veía generalmente un personaje temible.

   En esta zona, pero también en la comarca de Vigone y las situadas entre Cavour y Bibiana, el primer significado que se asignaba a esta palabra era, sin embargo, totalmente diferente: se refería al fenómeno óptico que se da principalmente en los días extremadamente calurosos de verano, por ejemplo en los trigales recién segados, cuando, a causa del calor que se desprede del suelo y del aire húmedo y estancante que lo agobia, se percibe a la distancia -y a través de esa extraña lente- un objeto tembloroso y de poca nitidez, que a veces parece incluso desplazarse lentamente.

   A decir de una campesina de Villafranca, se creía que este aire "malo" causaba un gran agotamiento que cortaba la respiración (relación con la carcaveja-pesadilla), por lo que se desaconsejaba trabajar en los campos en días semejantes. Sin embargo, en el mundo rural, muchas cosas tienen su doble. Así, con este aire "imposible de respirar", como si no existiese, se contrapone un aire que "lo mantiene vivo a uno" y que, cual flujo benéfico inesperado, repone las energías y revigoriza, para acabar desapareciendo, tan misteriosamente como ha venido.
                                                                                                    

                                                          Diego Priolo

Asimismo se consideraba dañina la sombra de algunos árboles para quienes buscaran protección en ella en los días de mucho sol.

(Extraído de:" L'eco del chisone" Nº 29, julio de 2000)

 

fecha de revisión:    06/04/2005