vecchio Piemonte

Curiosidades históricas (015)                 

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Caresmo

 

Combate entre el carnaval y la cuaresma (Pieter Bruegel o Bruegel el Viejo 1525-1569)

 

 

   En las tradiciones de numerosas comunidades, el paso del carnaval a la cuaresma se presenta, a pesar de su brevedad, como un período muy intenso y emotivamente fuerte, en el que, en ciertas ocasiones, el límite entre profano y sagrado, abundancia de alimentos y ayuno, parece esfumarse. Aún más, podemos encontrar una excepcional continuidad de costumbres y comportamientos del primer período en el siguiente.

   Recurramos a algún ejemplo, desafortunadamente no del presente sino del pasado, en la comarca de Cumiana. En Tavernette, en el último día de carnaval, "a smana 'l crin" (esp.: se lleva al cerdo) por las calles de la ciudad. En efecto, en un pequeño carro tirado por un hombre, se llevaba un individuo cuyo disfraz debía representar un cerdo próximo a ser faenado.

   Posteriormente, el alegre cortejo, que no sólo recorría las calles del pueblo, sino que llegaba a veces hasta algunas granjas de los alrededores, solía "desangrar" al pobre animal en una de las calles más anchas o en el patio de alguna casa. Mientras más gritaba el cerdo, más publico atraía y mayor cantidad de vino, embutidos, quesos y dulces regalaba la gente.

   No era casual que se escogiera un cerdo. Este constituía allí, al igual que en todo el arco alpino, un gran recurso "calórico" para combatir el frío y recobrar energías para los próximos trabajos agrícolas. La faena del animal, cual metáfora del sacrificio (las calorías del cerdo matan el frío), era además una ocasión propicia para festejos colectivos. 

   Presentaba algunas semejanzas con la vista antes la tradicional costumbre de la localidad de Pieve. Allí también se procedía a transportar, en un pequeño carro o a arrastrar con una larga cuerda de cáñamo, un "animal", en este caso una cabra, al cual, al finalizar su peregrinar de una casa a otra, se le daba muerte en medio de una dramatización que siempre atraía buen número de personas, que luego compartían con quienes habían llevado el cerdo los manjares regalados y las bebidas recogidas.

   La muy generalizada costumbre de "tirare la quaresima" (tiré la Caresmo/a), por el contrario, se celebraba el primer día de Cuaresma, día que -aunque de ayuno y penitencia- se veía así "perturbado" por esta tradición, como si ésta quisiera prolongar aún más el sentido de diversión y abundancia de alimentos del carnaval. 

   Su realización no difería en mucho de las precedentes. Se escogía un jovencito, en lo posible muy alto (largo como la cuaresma) y delgado, se le ataba y arrastraba, con cierta resistencia de su parte, por las calles de los suburbios, y la gente recompensaba el esfuerzo realizado (¿metáfora de alejamiento de las estrecheces domésticas y de ciertas normas comportamentales?) dando huevos, "friceuj" (esp.: tortillas fritas), embutidos, vino, ... una profusión de comestibles y bebidas, que por la noche y pese al ayuno, los actores de la representación compartían con los demás.

                                                                                                       Diego Priolo  

 

(Fuentes: Mario Usei, Vincenzo Turinetto y Mario Amè)
(Extraído de: "L'eco del Chisone", Nº 9 / 2001)

fecha de revisión:   06/04/2005