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Curiosidades históricas (007)                 

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Exilles
El milagro de Turín

Turín - Basílica del Corpus Domini - Sacristía - El milagro de Turín

   

   En la nave de la capilla del Santisímo Sacramento de la catedral de Pinerolo, en la pared derecha, una gran pintura delineada, al igual que las otras allí presentes, por el pintor Rollini, y realizada por el Prof. Marchisio en 1888 (A. Boiero, Cattedrale di San Donato, Pinerolo), representa el momento culminante de aquel episodio histórico y milagroso (histórico por cuanto se encuentra consignado en documentos oficiales de dicho período, y milagroso por su "contenido" religioso) que pasó a la historia, como el Milagro de Turín, pues se dio precisamente en esta ciudad el 6 de junio de 1453. 

   Desde entonces, el recuerdo del acontecimiento ha permanecido vivo en la memoria colectiva popular, al punto que se convirtió en una de las representaciones mentales mejor definidas del concepto de milagro, y por la misma razón, quizá, siguió teniendo, al menos hasta el siglo pasado, testimonios iconográficos en numerosas iglesias piamontesas.

   Los comienzos de esta historia tuvieron lugar, sin embargo, en Exilles, en el Valle de Susa. Durante el saqueo del pueblo, tras la reconquista por parte de las tropas de Ludovico de Saboya, se sustrajo del tabernáculo de la iglesia parroquial un copón de oro que, conjuntamente con otro botín, fue cargado a lomo de mula (o de burro) y posteriormente transportado a Turín.

   Al llegar a esta ciudad, el animal se habría detenido repentinamente y, pese a los golpes recibidos y los gritos, para hacerlo avanzar, de los que lo conducían, se habría hincado, dejando caer al suelo el precioso botín en que se encontraba el copón. De este salió la Hostia, que de inmediato se elevó hacia el cielo, quedando suspendida en el aire.

   En tan sólo un instante el increíble episodio había reunido una multitud de personas en el lugar, y sólo después de que llegara el obispo de Turín, Ludovico Romagnani, la Hostia descendió entre la muchedumbre atónita y se alojó en el cáliz del prelado.

   Aunque por lo general este sorprendente final es el que más se representa, en la nave izquierda de la iglesia de Exilles, por el contrrario, un tabernáculo de madera dorada, vacío desde aquel sacrílego hurto, y un cuadro en que se representa, en la parte central e inferior, un individuo dando de palos a una mula hincada, recuerdan la parte más "terrenal" del hecho, privilegiada por el relato popular, el cual demuestra, en este caso, más respeto por la esencialidad de los hechos. 

   A modo de conclusión, dos observaciones: 
El obispo Romagnani había nacido en Vigone, y en el frontispicio de su casa natal -refería el Corriere Alpino hace unos cuarenta años- se había colocado un epígrafe conmemorativo del milagroso episodio, mientras que encima del portal de la casa, el pintor local Baretta reprodujo ex novo, sobre un fresco precedente ya borrado por el tiempo, el episodio narrado.

   Según cuenta la tradición popular, en el sitio en que se habría detenido la mula surgió posteriormente la iglesia del Corpus Domine, destinada a convertirse en uno de los lugares religiosos más queridos por los fieles de la ciudad de Turín. 

Diego Priolo

(Extraído de "L'Eco del Chisone")

fecha de revisión:   06/04/2005