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Curiosidades históricas (020)                 

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Freidour
El Monte Freidour, entre historia y leyenda

Monte Freidour (1445 m.)


   No hace muchos años, la sección local propuso y organizó, entre las últimas salidas previstas en el programa, una excursión al Monte Freidour, en el Valle Lemina superior, con partida y regreso a pie... desde y hasta la sede social, situada en la calle Sommeiller 26. Muchos fueron los socios que adhirieron a la propuesta, aceptándola con todo su recorrido y con el ánimo que se imponía... y cuando llegaron a la herbosa cima, en la ocasión cubierta de dos cuartas de nieve, con las adhesiones y aportes que se sumaron a lo largo del trayecto, aquello ya era un grupo más que consistente.

   El límpido y soleado cielo de diciembre compensó con creces las horas de la larga caminata. En efecto, al aumentar las potencialidades visuales que se iban concretando en un crescendo de sorpresas y estupor, se iban individualizando, sobre horizontes lejanos, montañas y picos que algunos de los participantes sólo habían visto en las guías.

   Fue una excursión con un sabor añejo, como las que realizaban, hace un siglo, los estudiantes y profesores de Pinerolo al finalizar el año escolar. A veces, como idílicamente nos refieren algunas crónicas periodísticas de la época, algún pastor les ofrecía, para reparar su cansancio, una taza de leche recién ordeñada. La elección de esta meta no era determinada por razones prácticas, sino especialmente por el carácter de "monte", con todo su valor simbólico y emocional, que el Freidour revestía en el contexto cultural de la época.

   Por lo demás, así lo reconocían oficialmente, dedicándole relativamente gran espacio, la Guida delle Alpi Cozie de John Ball, editada en Pinerolo en 1879, y la Guía de Martelli y Vaccaroni, en sus respectivas ediciones de 1880 y 1889.

   Para muchos, como asimismo para el autor de estas líneas, el paseo fue un espléndida oportunidad para redescubrir esta montaña, que por su cercanía -en automóvil- a Pinerolo, suele ser si no ignorada, a menudo elegida como paseo o excursión digestiva, privándola de este modo del merecido reconocimiento que se le debe al monte por excelencia de este valle y del valle del Noce, reconocimiento significativo que, por otra parte, también recibe de la comarca de Cumiana, Giaveno y Coazze. 

   Debido precisamente a tal adscripción de valores, el Monte Freidour se ha visto gratificado con roles y funciones que el folklore asigna por lo general a montes mucho más elevados, lo cual es corroborado por el contenido de las leyendas de que es sugestivo escenario. Comoquiera que sea, comencemos dando algunas precisiones acerca de su configuración geomorfológica y del significado de su orónimo.

   El Freidour está constituido por tres picos, distribuidos a 1451, 1445 y 1430 m. respectivamente, de los cuales el más elevado sería (no todos concuerdan en esto) Punta Sperina (también pronunciado "sprina", del latín asper: áspero), denominación con la que se conoce asimismo todo el macizo montañoso. Para los habitantes del valle, de habla provenzal (se decía a este propósito que la frontera lingüística con el área piamontesa era la iglesia de Talucco), como también para los habitantes de los sectores medio y superior del Valle Lemina, el nombre con se identifica dicho macizo es Sinhal (pronunciado siñal), o sea señal, probablemente relacionado con la señal geodésica que fue colocada en la cima por los Oficiales del Estado Mayor Sardo para las operaciones de triangulación topográfica (Cf. Martelli & Vaccaroni).

   Si, por el contrario, se privilegia el actual orónimo Freidour, y admitiendo que este tenga una raíz lingüística piamontesa, que a su vez derive del latín "frigidus", espontáneamente se asocia con el concepto de frío o enfriamiento, cuya incidencia -entendida en sentido amplio- se hace evidente si la consideramos desde el punto de vista agropastoral, en cuyo contexto socio-económico fue probablemente creado.

   La situación de los prados, en los que, por su exposición hacia el norte, la nieve permanece más tiempo, podrían tener efectivamente una no despreciable repercusión sobre la modesta economía local. La grafía Freydour que aparece en la guía de Ball también podría dar pie a otras interpretaciones, estimuladas por otra parte por la raíz "frei", con la cual se asocia en la zona a la aldea Freirogna y al paraje Fraita, en la cadena montañosa que separa Pra Martino y el Crò. A esto se suma el hecho de que, curiosamente, el nombre de nuestra montaña también se pronuncie Fraidour. ¿Casualidad o indicio lingüístico? 

   Si partimos de la dimensión más fantástica, es decir mítica, encontramos en este monte las huellas de la figura de un gigante. Una cubeta bastante grande y ligeramente redonda y otra circular, más pequeña pero más honda, colocadas en la superficie de dos rocas, a poca distancia de la cima, serían, según la tradición, el plato y el vaso de este peculiar habitante del lugar.

   En un fragmento de cierto relato, quizá también relacionado con tal personaje, se habla asimismo de la existencia, no lejos de allí, de una antigua "ciudad" de piedra. Sin embargo, hasta fecha no ha sido posible recuperar otros indicios narrativos al respecto. Muchas de las hipótesis que se formulan en casos semejantes tienden a interpretar este dato como una señal de que el lugar ya era frecuentado desde antiguo. En cierto sentido, tales hipótesis se ven confirmadas en los siglos posteriores en las terrazas de cultivo, viviendas y refugios para animales que los pastores solían construir en sitios de muy difícil acceso.

   También el diablo habitaba estos lugares prohibidos. Entre las paredes de los picachos de Rocca Bianca, que caen a pico sobre el precipicio, se encuentra su "truna" (hueco, cueva), que se decía que era tan profunda que comunicaba con el reino del infierno, y que si se arrojaba una piedra, había que aguardar largo rato para oír el ruido que hacía al tocar el fondo. (Este mismo sistema de estimación de la profundidad se da igualmente en otras cuevas y "pertus" [esp.: hueco] de nuestros valles, en los que habita por lo general el diablo).

   No obstante, cuando este quería manifestar sus poderes, subía al punto culminante del Freidour y desde allí solía mandar terribles tormentas que se abatían sobre el Valle del Noce y sus habitantes. Estos, sin embargo, gracias al tañer de las campanas de San Donato, siempre lograban ahuyentar tales peligros descornando a su emisor. Sucedió una vez que el diablo, arrastrado por la cólera, cayera al precipicio y fuera a dar en el pedregal que se encuentra al pie de la Rocca Bianca, también llamada la Sbarua.

   El último episodio que, a pesar de ser prácticamente contemporáneo, ya fue atribuido por los habitantes del Valle Lemina superior a tal dimensión legendaria, es la Stella (esp.: estrella) del Freidour o Stella di Losano. Se trata de una estrella de cinco puntas, de 25 cm. cada una, esculpida con mucha precisión sobre un peñasco inclinado, fácilmente visualizable desde el comienzo del sendero que conduce desde la base del monte hasta el punto culminante de los contrafuertes de la Sbarua. 

   En base a la fecha, a los nombres consignados (6-10-1928, Losano A. Catella) y especialmente al testimonio de Guglielmina di Roletto, esposa del autor, entrevistada por el corresponsal local de L'Eco del Chisone, Luciano Grangetto, el trabajo fue realizado el 14 de agosto de 1926 o 1928, por el artesano pinerolense Giacomo Losano, con la probable colaboración de un tal Catella, cuyo apellido figura grabado debajo del anterior, o de un tal A. Petrino.

   Uno siglos antes de que este artista de la piedra hallara su inspiración y materia entre las rocas, los valdenses locales habían encontrado, algo más hacia el valle, un lugar seguro para sus rezos y reuniones. Es testimonio de este pasado histórico de persecuciones religiosas la Roca di Barbo, que según recuerdan Remigio y Giuseppe Brun, del caserío Dairin Superiori, a quienes debo muchas de estas "memorias", se encuentra a la altura de Roca Fontanetta, a orillas del sendero que desde el refugio Melano sube hasta el desfiladero Sperina.

   Por el contrario, una cruz de hierro colocada en la parte superior de un cipo construido en 1991, más arriba del paso Sperina, por el Ana y el CAI de Cumiana, como asimismo un monumento erigido en la cima, obra del escultor Michele Privileggi (de Leinì), promovido por la administración municipal de Cantalupa e inaugurado el 18 de septiembre de 1994, son testimonio de la historia más reciente del monte, cuando un Liberator HK 239 de la RAF, al regresar de un operativo de provisión de ayuda a los "partigiani", se estrellaba en la noche del 13 de octubre de 1944 contra la pared del macizo montañoso, provocando la muerte a ocho aviadores ingleses. Sus restos, en un primer momento sepultados en el lugar, fueron trasladados posteriormente al cementerio militar de Melano.

   Finalmente, un hecho no menor: al Monte Freidour le confiere igualmente dignidad el que a él haya vuelto hace algunos años la gamuza, que en sus prados florezcan flores típicas de la alta montaña, como el ranúnculo, el rododendro, la genciana y casi extinguido lirio de los valles. Pero sólo llegando a él, por los diversos senderos que allí convergen, es quizá como se puede captar su verdadera dimensión y la razón del reconocimiento de que es objeto. ¡Ojalá se le siga confiriendo tal carácter en los años venideros, sobre todo respetando su identidad geomorfológica y sus peculiaridades ambientales! 

                                                                                                    Diego Priolo

(Extraído del Numero annuale del bollettino "Sbarua", de la sección del CAI de Pinerolo, 1998). La foto ha sido tomada del sitio web http://www.alpioccidentali.it 

 

fecha de revisión:   06/04/2005