vecchio Piemonte

Curiosidades históricas (024)                 

INDICE home historia
Pra
La leyenda del Pra y del origen de la Rocca di Cavour

Conca del Pra

Rocca di Cavour



   Cuenta una leyenda que hace mucho tiempo la actual Conca del Pra de Bobbio Pellice era un lago, vasto y profundo, contenido en su orilla que da hacia el valle por una cresta rocosa, conocida posteriormente como de la Maddalena. Un buen día, las hadas que vivían por allí, decidieron abandonar la comarca, pero no sin destruir antes la mayor belleza que allí existía, es decir el maravilloso espejo lacustre, lo cual representaba un serio peligro de inundación para los habitantes del valle.

   Pero una de ellas, que moraba en una cueva que dominaba el lago y había entablado amistad con un joven pastor, contó a este, tres días antes del momento fijado, lo que sucedería, lo que le permitiría dar la alarma por todas las aldeas. Y así llegó el día de la inundación. Las hadas se reunieron en el aire y entonces una de ellas descargó un rayo que partió la cresta rocosa de la Maddalena. En un instante una tumultuosa masa de agua y de piedras echó a correr por el valle, hasta el mar... que por entonces llegaba hasta Bibiana.

   Precediendo el avanzar de las aguas, las hadas pedían a gritos a las gentes que huyeran del lugar, pero felizmente ya todos se encontraban a salvo. Al cabo de tres días no quedaron rastros del lago, pero en la lejana llanura había surgido una insólita isla: la Rocca di Cavour. Ahora bien, no todas las hadas se habían marchado del Pra: la que había avisado del peligro seguía viviendo en su cueva. No obstante, en caso de que nadie fuera a vivir con ella o los hombres la vieran, había sido condenada a muerte. El joven pastor decidió entonces vivir con ella, y para que nadie los descubriera, tapiaron la entrada de la cueva.

   Un buen día, transcurridos tres años, ellos oyeron los ladridos de un perro a la entrada de la cueva. Pocos instantes después, se desplomó la pared que los protegía y aparecieron unos hombres. Al verlos, el hada murió, y el joven pastor, en su profundo dolor, no tardó en seguirla. Dadas sus peculiaridades narrativas, esta versión de la leyenda, publicada en la década del veinte por J. Jalla, es considerada como una de las más sugestivas e interesantes. 

   La alusión al mar que llegaba hasta Bibiana, las reiteraciones del número tres, el surgimiento de una realidad "increíble" (para la cultura del pasado) como la Rocca luego de un acontecimiento igualmente excepcional, el nacimiento, la salvación y la muerte del hada, respectivamente vinculadas con el cierre o la apertura hacia el afuera, son probablemente huellas de antiguos recuerdos transmitidos a lo largo del tiempo, como así también de elaboraciones que, desde las culturas primitivas, llegaron hasta aquellas otras, más recientes, que se asentaron más tarde en la región. 

   Por cierto, otras pueden ser las lecturas que se hagan de este contenido, pero lo que constituye quizá la imagen más precisa y completa es la metáfora del camino del conocimiento y del descubrimiento (el pastor descubre el lago mientras va en busca de nuevos pastizales), con sus ineluctables luchas y víctimas sacrificatorias.

   Desde que el Pra forma parte del bagaje experimental de generaciones y generaciones de gentes, la vasta Conca (de 4 km. de largo) es una bendición para los pastores, un paso obligado para exiliados e invasores, una parada en el camino para los trabajadores que, a través del Colle della Croce, transitan cada temporada hacia Francia, una suerte de lugar donde hallar la salvación para los contrabandistas de sal, como asimismo la meta habitual de excursionistas de todas las edades. Y así la siguen recorriendo y vuelven a recorrer, de día como de noche, bajo el sol y con la nieve, unos en busca de silencio, otros en busca de voces lejanas. 

 

                                                                                                    Diego Priolo

(Extraído de "L'eco del Chisone", 6 de julio de 2000)

 

fecha de revisión:   06/04/2005