vecchio Piemonte

Curiosidades históricas (028)                 

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Pralabà

Pra l'Abbà (foto: www.cmpinerolesepedemontano.it)

   

   El paso de Pra l'Abbà o Pralabà (Pra l'Abbaj es una trascripción errada) se abre al noroeste del Monte dei Sette Confini, sobre la divisoria de aguas que separa el Valle Lemina del Valle Sangone. En este mismo sector y en su continuación, la divisoria de los valles Grandubbione y Sangone, lo superan otros pasos, como el Ceresera, el Besso e el Muretto. Esta posibilidad de intercambio comunicativo no es despreciable, aunque en la actualidad sólo la practican algunos excursionistas y recolectores de hongos.

   No obstante, hasta el siglo XIX, estos eran los pasos más utilizados por la gente, en el sector medio del Valle Chisone, para dirigirse hacia el Valle de Susa inferior y viceversa. El tiempo que requería, por ejemplo, ir de desde Dubbione hasta Avigliana, a través del paso del Besso, era, según escribía Casalis en 1846, de cinco horas y media. Este camino lo transitaban no solamente las personas, sino también los animales que transportaban mercancías.

   La hipótesis según la cual la frecuentación de estos lugares es una constante que data de antiguo podría verse confirmada por la interpretación del topónimo Pralabà, para cuya raíz se suele indicar el "pratum abbatis" (el prado del abad), consignado en los Estatutos de Pinerolo y según los cuales estaría situado en la montaña Tre Denti (esp: tres dientes).

   Pero, ¿a qué figura de abad se hace referencia? ¿A aquella hierática y monástica o a aquella más temporal y laica de los organizadores de fiestas solemnes y populares? Desde el momento que la denominación de un lugar refleja la historia y la cultura del territorio en que está comprendido, y sin negar a priori influjos más amplios, podría pensarse que el protagonista religioso habría sido sugerido por una "probable" historia del nacimiento de los caseríos del Valle Lemina superior, en la que los monjes son fundadores de aldeas, y/o por la influyente existencia, en la zona, de los monasterios de Cantalupa y Santa Maria del Verano (Abbadia Alpina). 

   En una ratificación del 16 de febrero de 1381, consignada en los Estatutos de Pinerolo y evocada por el Canónigo Caffaro en su Storia della Chiesa Pinerolese, se hace específica referencia a este lugar, cuando se habla de ciertos pactos, relativos al compromiso con la ciudad de Frossasco y el prado del abad, celebrados entre el Abad Guido del monasterio de Pinerolo, los consejeros de Amadeo I de Acaja, que habían jurado fidelidad y protección al abad en 1378, y la comuna de Pinerolo, 

   ¿Se trataba pues de una propiedad abacial perteneciente al monasterio de Pinerolo? La hipótesis es plausible, pero del mismo documento se puede inferir asimismo la existencia de un prado de tal nombre, anterior a los oficios del Abad Guido. En sentido "laico", sin embargo, el topónimo en cuestión podría relacionarse con el rol histórico ya mencionado, que encontramos en la Frossasco de la baja Edad Media, en la que la figura de este tipo de abad se ha perpetuado hasta nuestros días en las fiestas de los Abates.

   Además, Pralabà se encuentra en el límite entre Frossasco y Cantalupa, aunque de hecho pertenezca administrativamente al primero de estos municipios, como también lo corrobora, indirectamente, la ratificación ya aludida. Por esta identificación se inclinan asimismo las opiniones vertidas en algunos libros referidos a la comarca y a su historia. En ellos se lee, en efecto, que las abadías, como se denominaban entonces las facciones capitaneadas por un "abad" y encargadas de organizar fiestas y diversiones (cuyo final se traducía a veces en peleas provocadas por bromas pesadas), eran en definitiva instituciones comunes de la época.

   Si se confirmara esta hipótesis y el topónimo no indicase sencillamente atribución de propiedad, entonces se podría pensar que esta localidad, en ciertas ocasiones, era probablemente un escenario propicio para fiestas campestres de tal envergadura, que requerían la presencia de un organizador oficial. Otra prueba más a favor de esta interpretación la proporcionaría el hecho de que Pralabà constituya desde hace mucho tiempo una significativa referencia en la cultura de los diversos valles de la zona. 
 

                                                                                                    Diego Priolo

(Extraído de "L'eco del Chisone", 18 de diciembre de 1996)

fecha de revisión:   06/04/2005