vecchio Piemonte

Curiosidades históricas (010)                 

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Teatro

Teatro Social de Pinerolo a comienzos del siglo XX (postal tomada del sitio de la municipalidad de Pinerolo)


   En el siglo XIV, cuando aparecieron las primeras expresiones teatrales en Pinerolo, el "comune" ya había alcanzado cierta estabilidad política y social. En esta ciudad, a diferencia de lo sucedido en Susa, Aosta y Turín, no se había dado un paréntesis romano, con circos y teatros para juegos y espectáculos, y fue el clero el primero en proponer nuevas formas de expresividad que se materializaban específicamente, según modalidades recitativas comunes a todos los países europeos, en representaciones sacras, inspiradas en episodios del evangelio, en la vida de los santos o en obras que versaban sobre las virtudes cristianas.

   Muy poco sabemos, sin embargo, de cómo se realizaban estas obras, a menudo transcriptas como "ludi". Lo cierto es que se trataba de representaciones mudas, mímicas y gestuales, que sólo interpretaban los religiosos, a los cuales se sumaron posteriormente laicos instruidos en sus respectivos papeles por los clérigos.

   Los lugares que habitualmente se escogían para la práctica recitativa eran las plazas y los tramos más anchos de las calles próximas a las iglesias, y las ocasiones para hacerlo eran las fiestas religiosas más importantes, entre las cuales destacaba la de Corpus. Las fechas más recurrentes eran Natividad y la Pasión de Jesús. El más antiguo testimonio de teatro local se remontaría a 1369 y la celebración se habría realizado en la plaza del burgo superior, en frente de la Iglesia de San Mauricio. 

   En el burgo de abajo (sector de San Donato), las representaciones eran menos frecuentes y ello significaba que las posibilidades económicas y políticas de los vecinos eran menores que las del rico burgo superior, y que el contexto urbanístico era menos propicio para tales manifestaciones.

   Las autoridades comunales contribuían en parte a la puesta escénica con telones, decorados y palcos para el público que se adosaban a las paredes de las casas. A los propietarios de éstas, de por sí indignados por tales instalaciones, se les obligaba, además, a contribuir al éxito de las representaciones, exponiendo tapices y flores desde sus puertas y ventanas. 

   Análoga y perentoria invitación se hacía asimismo a todos aquellos que poseyeran casas en las calles por donde pasaba la procesión, la cual precedía antiguamente la representación sacra a la vez que le servía propiamente de introducción. En las procesiones se respetaba un orden para desfilar: en primer lugar, los niños con antorchas y cirios, y en segundo lugar, los representantes de los artesanos y comerciantes, en orden inverso a su importancia.

   No faltaban los elementos musicales: pífanos y tambores encabezaban a menudo el desfile. Algunos de los participantes debían vestir determinados atuendos. Conforme fue pasando el tiempo, esta organización fue siendo administrada cada vez más por una "sociedad" capitaneada por un "abad" y creada ad hoc con fines bien precisos, como llegó a ser el de vigilancia. Además, para prevenir desaveniencias y celos entre ambos burgos, se instituyeron dos procesiones, organizadas, naturalmente, por dos sociedades diferentes.

   Sea como fuere, la participación popular en las procesiones y representaciones sacras fue siempre muy nutrida. Por otra parte, tales ocasiones no eran muchas en el año. Así, podemos comprender que la novedad de la Vida de Santa Margarita, representada en 1456 en el claustro del Convento de San Francisco, atrajera tanto público y que, ante la insuficiencia de palcos, muchos de los espectadores se subieran a los techos del convento, ocasionándoles graves daños.

   Algunos años después, un grupo de jóvenes solicitaba a la municipalidad un subsidio para poner en escena otro "personagia", vale decir una dramatización sobre la vida de un personaje, el cual, en tal ocasión, sería San Sebastián. En 1500, la presencia contemporánea de dos espectáculos en Pinerolo fue considerada "escandalosa" y una causa potencial de desórdenes, por lo que las autoridades resolvieron la anulación de ambas. La Resurrección, la Anunciación, la Vida de San Donato y una Representación del mundo son, a comienzos del siglo XVI, las novedades en cartelera. Y sin embargo, el fin de la historia de las representaciones se aproxima, hecho que significará para la futura ciudad una larga interrupción de las actividades teatrales. 

Diego Priolo                            

(Fuentes: Los estudios de Albino y Pietro Caffaro)
(Estraído de: "L'eco del Chisone", 19 de marzo de 1998)

fecha de revisión:   06/04/2005