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vecchio Piemonte |
Acontecimientos históricos (001) |
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| LA MASACRE DE SAN BARTOLOMEO EN CAMERANO CASASCO |
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Camerano Casasco (Asti) |
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1. PREFACIO He nacido en Camerano Casasco, risueño pueblito de las colinas del sur de Asti.. Allí pasé mis años mozos y ahora que estoy jubilado, allí vuelvo cada año cuando comienza el verano. Sobre mi pueblo natal versan varias de las investigaciones históricas que he realizado. Y todavía queda una que debería ser la más fácil para alguien de ochenta y seis años, como yo, pues los hechos que hay que recordar se remontan a tan solo algo más de cincuenta y cinco años, pero no es así. Se trata de una de las tantas masacres cometidas en Italia durante la última guerra mundial, después de la constitución de la República Social Italiana. Esta matanza fue perpetrada en la segunda mitad del año 1944 en Camerano Casasco (comarca de San Bartolomeo) por fuerzas partigiane a cargo de civiles fascitas, o presumiblemente tales, si es que se puede considerar fascita a un adolescente de 14, 15 o 16 años. Esta comarca recibe su nombre de una iglesia románica que allí se encuentra, y se extiende alrededor de una colina rodeada por vastos bosques, hoy en día prácticamente impenetrables. El episodio no fue el único ocurrido en aquel período. También otros sitios de la región fueron escenarios de matanzas. Sin embargo, la tragedia de San Bartolomeo es la más conocida, no solo por la cantidad de personas eliminadas, sino también por haber sido publicada, con fotografías, casi inmediatamente por la prensa fascista. Las fotos muestran la guarida del grupo de partigiani capitaneados por Nando, la fosa donde fueron sepultadas las víctimas, los restos de estas inmediatamente después de ser exhumados, el cadaver de una mujer embarazada y los funerales de los que se encargó la "Muti" (1). En torno a la masacre reinó, en los inmediatos años de posguerra y por más tiempo aún, un largo silencio por parte de la prensa, silencio asimismo observado por quienes debían de saber más al respecto, como el comandante de la banda partigiana, el cual dedicó algunas páginas a los comienzos del grupo, publicadas en 1985 por la Administración Provincial de Asti (2). Hoy, a tantos años del hecho, este silencio puede remediarse solo en parte, pues los autores de la masacre ya no existen, como así tampoco los testigos, si es que los hubo. Es preciso tener presente también que los hombres adultos de la época estaban bajo las armas y lejos del pueblo. Incluso el autor de estas líneas, quien se encontraba como prisionero en Alemania. Así y todo, algo sabemos por los jóvenes de entonces, que tuvieron la posibilidad de recibir alguna información al respecto de quienes la tenían.
Además, no hace mucho tiempo que este silencio fue roto por algunos estudiosos, entre los cuales Gianpaolo Pansa y Mario Renosio. El primero de ellos reprodujo, en 1991, una fotografía del funeral, llevado a cabo en 1944 en Camerano, de diecisiete cadáveres exhumados en los bosques de San Bartolomeo. El segundo, en 1999, se refiere a las víctimas en una investigación realizada sobre la historia de los comunistas de Asti
(3). Se trata indudablemente de un período muy oscuro de nuestra historia, cuyas zonas oscuras son precisamente aquellas que caracterizan a las guerras civiles, es decir a los conflictos armados que se desencadenan entre facciones del mismo pueblo, una parte de las cuales -la que detenta el poder- dispone de una adecuada estructura organizativa en el plano militar y financiero, mientras que la otra -la que en nuestro caso va al ataque para derribar la dictadura fascista y reestablecer la democracia- carece de una organización sólida, como asimismo de suficientes medios de ofensiva e información, y por ende se ve obligada a actuar en la clandestinidad e improvisando según las oportunidades del momento. Nunca se dice además que a los idealistas que propulsaron y sostuvieron la guerra partigiana, o sea los verdaderos partigini, se les sumaron a veces prófugos de las armas y aprovechadores inescrupulosos, que tampoco faltaron en el bando
enemigo. "Nando", como ya se ha dicho, es el jefe partigiano cuyas páginas dedicadas a los comienzos del grupo, perteneciente a las formaciones "Giustizia" y "Libertà", fueron publicadas en 1985 por la Administración Provincial de Asti. En 1944 este grupo captura a tres vecinos de Camerano: Luigi Parigi, por entonces alcalde, Luigi Motta, su predecesor en el mismo cargo, y Bernardo Caprino. Después de ser conducidos a Montafia, donde tuvo lugar el interrogatorio, los tres son puestos en libertad. Poco tiempo después, la banda de Nando adhiere a las formaciones Giustizia y Libertà. La adhesión es suscripta el 16 de agosto de 1944 por el mismo Nando, el vicecomandante Aldo (Aldo Brosio) y Cesare (Cesare Cortese), con una declaración que confiere a Nando total libertad de acción. He aquí algunos fragmentos de la misma: "con esta adhesión no pretendemos en absoluto adherir al partido de acción u otros partidos, por cuanto somos conscientes de la necesidad de que cada miembro de la formación conserve plena libertad de opinión pública", "el destacamento actúa según las directivas del C.L.N. en la lucha común contra el nazismo y el fascismo", "este Comando deberá ponerse en contacto con las formaciones partigiane vecinas", "aun conservándose la organización y la configuración propias del Grupo, el abajo firmante Comandante se compromete a aceptar la coordinación militar del Capitán Giovanni Pontini, siempre y cuando este se muestre digno de tal desempeño en los Gruppi Partigani" (4). ¿De cuántos hombres disponía Nando en su grupo? Hacia mediados de agosto de 1944 -según refiere el propio Nando- la banda contaba con aproximadamente 70 adherentes. Otras son sin embargo las cifras proporcionadas en otras ocasiones. Son miembros de su grupo Aldo Brosio, de Turín, y Aldo Mussa, de 20 años y vecino de Camerano. Ambos, conjuntamente con otros dos partigiani, son muertos por los alemanes el 21 de septiembre de 1944 a orillas de la carretera que conduce de Chieri a Riva. El mismo día, el grupo -que desde entonces comienza a llevar el nombre de Aldo Brosio- se traslada a la zona de Camerano Casasco. El traslado, quizá programado desde algún tiempo, se debe al conocimiento que del nuevo terreno tienen algunos de los componentes de la banda: el mismo Nando ya había sido albergado por un vecino de Camerano, el ya citado Cigna, pocos días antes. Este es precisamente el momento en que comienza la llamada masacre de San Bartolomeo, con la captura a mano armada, en el vecino pueblo de Cortazzone, del fascista Carlo Zavattaro, de 21 años de edad, empleado del Poligrafico dello Stato. El hecho tiene lugar el 2 de septiembre de 1944 durante las fiestas patronales. Al rehén se le obliga a subir a un carro y en él se le conduce a San Bartolomeo di Camerano, donde es fusilado y sepultado, según un documento el 3 de septiembre y según otro -tal vez menos aceptable y al que se cita más adelante- el 5 del mismo mes. Se trata de un personaje importante y pronto es divulgado por la prensa fascista. Aún habrán de pasar unos seis meses para que tras la denuncia de Cristina Gianetti, vecina de Cortazzone y suegra de Zavattaro, se redacte, el 26 de febrero de 1945, el acta de defunción en el registro del estado civil de Camerano Casasco. En el documento no se hace referencia alguna a calle o plaza donde habría podido suceder el deceso, sino una alusión, en forma genérica, a la zona catastral de San Bartolomeo, área boscosa en la que, por entonces, además de la iglesia románica que abría sus puertas una sola vez al año, existía una granja, frecuentada por los partigiani y posteriormente destruida por los alemanes. Tampoco se precisa la causa del deceso. El aquella segunda mitad del año 1944, muchos otros corrieron la misma suerte. ¿Cuántos fueron? Como ya hemos señalado, "Asti repubblicana" publicó las fotografías de los funerales, los cuales se desarrollaron solemnemente en noviembre de 1944, con la asistencia -más o menos voluntaria- de la población y los escolares, escoltados por los hombres armados de la Repubblica Sociale. Eran diecisiete los cadáveres y habían sido exhumados poco antes de una fosa y depositados en féretros que fueron transportados en carros tirados por bueyes. En las fotos se reconocen dos acompañantes del cortejo fúnebre: Aldo Gavello, vicealcalde del municipio durante muchos años y propietario de unos de los carros, y mi amigo y vecino Vincenzo Croce. Se ve asimismo a una de las religiosas del jardín de infantes. No queda claro cuál fue el día de las exequias: con toda seguridad no anterior al 26 de noviembre y muy probablemente uno de los días inmediatamente siguientes. En la leyenda correspondiente a la fotografía se lee: "Camerano Casasco (Asti). Soldados de la RSI, después de encontrar los restos de diecisiete personas fusiladas por los partigiani en la paraje de San Bartolomeo, ofician de escolta en los funerales de las víctimas." De estos sepelios no se hace ninguna mención en los registros municipales de 1944, como así tampoco en los parroquiales de la misma época, aunque el rito fúnebre fue presidido por el sacerdote Padre Cavalla, en reemplazo del titular de la parroquia, Padre Antonio Bonelli, quien estaba gravemente enfermo y moriría poco tiempo más tarde. Solo en 1945, en el registro municipal de las actas de defunción (segunda parte, serie C), se encuentran las indicaciones relativas a las víctimas de la masacre. En el mencionado registro, con fecha del 28 de febrero (o 28 de marzo, como figura en otro sitio), figuran en efecto diecisiete actas indistintamente intituladas "Transcripción de informe de hallazgo de cadaver no identificado" y numeradas por orden del uno al diecisiete. En cada una de estas actas consta que el 26 de noviembre de 1944 el comisario de policía a cargo de Camerano Casasco, conjuntamente con el oficial de sanidad, "tras denuncia hecha ante mí", se dirigía a la zona de San Bartolomeo "donde fue hallado un cadaver que no pudo ser indentificado, dado el tiempo transcurrido desde la defunción y el estado en que se encontraba". A ello se añade que "la muerte se debió a causa violenta" y que "el cadaver había sido sepultado en la tierra, sin caja". También se consigna el nombre del propietario del terreno en que se llevó a cabo el sepelio. En el primer caso, se trataba de Giuseppe Bossola, y en los otros casos, de Luciano Mussa, hijo del difunto Marco. Solo en el segundo documento se precisa el sexo: "de sexo femenino". "Asti Repubblicana" agrega que la mujer era genovesa, que se encontraba en avanzado estado de embarazo, y que la misma suerte había corrido un hijo suyo de 14 años de edad. A propósito de esta mujer, cuentan algunos testigos que el encargado de darle sepultura le sacó la dentadura de oro que tenía y luego la mostró, dando pruebas de bravura, a dos amigos con quienes se encontró en la calle. También se recuerda que en Camerano, donde todos lo conocían, este individuo recibía el apodo de Ras-cet, vocablo piamontés que significa "rasqueta". Otras fuentes, no municipales, parecen indicar por el contrario que eran dos los cadáveres correspondientes a personas de sexo femenino.
En lo que respecta al evidente retraso con que se inscribieron los diecisiete documentos en el registro municipal, es preciso aclarar que solo el 9 de febrero de 1945 una sentencia del Tribunal de Asti autorizó al Municipio a transcribirlos entre las actas del estado civil. Ahora bien, no todos los nombres de las víctimas siguieron siendo desconocidos. Así por ejemplo, la defunción de Carlo Zavattaro, quien, como ya hemos dicho, fue muerto en septiembre de 1944, se registró en el municipio de Camerano solo el 26 de de febrero de 1945. En el transcurso del mismo año se identificó a otras víctimas, entre las
cuales: Las fuentes de esta información son las actas de decisiones de un grupo clandestino, autodenominado tribunal partigiano de la II brigada "Aldo Brosio". Tal cuerpo judicial, compuesto por Nando, presidente, y los jueces Cesare (sostenedor de la acusación), Tere, Nello, Remo y Carlin, se reúne en Camerano el 5 de septiembre de 1944 para juzgar a Francesco Guarino (nacido en Campo Felice di Roccella en 1912) y a cinco individuos más no nombrados "cuyos documentos se han extraviado", todos "imputados de asalto a mano armada en nombre de la brigada partigiana", perpetrado en perjuicio de un campesino de Scurzolengo, y "encontrándoseles en posesión de 200.000 liras". Según reza otra fuente, se trataba de personas que se hacían pasar por partigiani. Se les condenó por sentencia a la pena de muerte por fusilamiento por la espalda, la cual se llevó a cabo el mismo día. Dos de las otras sentencias del tribunal partigiano conciernen a Zavattaro y Benci, víctimas a las que hemos aludido. Sin emabrgo, es preciso aclarar que el segundo de ellos no fue fusilado el 20 de octubre, sino el 15 de octubre. Otra sentencia, que atañe a Giuseppe Perno, nacido en Turín en 1912, "imputado de espionaje en favor del enemigo", fue pronunciada por el tribunal reunido en Bagnasco el 14 de septiembre, y seguida de ejecución, en Camerano, el día siguiente. Me parece oportuno reproducir aquí la sentencia que recayó sobre Zavattaro. En ella el lector observará un error en la identidad del acusado, como asimismo en las fechas de captura y ejecución: "Sentencia del Tribunal Partigiano de la II
Brigada
Siguen las firmas, reproducidas a máquina. Recuerdo que el nombre de pila de Zavattaro era Carlo, y no Cesare. Además, resulta extraño que de la misma sentencia exista un segundo ejemplar, en el que aprecen las firmas (no puedo asegurar que sean auténticas) de los miembros del tribunal. Este segundo ejemplar presenta algunos datos no conformes con los contenidos en el anterior: en él solo aparece el apellido de Zavattaro; su calificación se reduce a la de ser mosquetero del Duce; no se hace ninguna referencia a interrogatorio ni confesión; además se ha insertado una fotografía en la que se ha escrito "Zavattaro". La sentencia correspondiente a Benci aparece como pronunciada en Camerano el 13 del mismo mes. El acusado pertenece a la "Brigada Nera" y de él se dice que es "miembro de grupo de choque fascista, imputado por pertenecer a formaciones fuera de la ley". Parece evidente que tales sentencias se redactaran algún tiempo después de la ejecución de la condena, quizá con la intención de justificar la regularidad del procedimiento adoptado. De otra de las sentencias se desprende que el 8 de septiembre de 1944, en Camerano, se da muerte a un prisionero de los partigiani, por haber intentado fugarse. Se trata del teniente subsistencia Vngjel Petraq, de nacionalidad albanesa, cuyos restos son sepultados al día siguiente. Se le acusa de alta traición. No es de extrañar la presencia de algunos prisioneros entre los partigiani: en Camerano aún vive actualmente Franco Favero, que había sido capturado a los trece años por pertenecer a la juventud fascista. Supongo que su salvación se debió al hecho de que, después de la captura, se pasara al bando de los partigiani. A propósito de las sentencias referidas, es preciso decir asimismo que, comoquiera que fuese, se trataba de decisiones tomadas por un órganismo político, que obraba en un régimen de clandestinidad y mobilidad. Si se tienen en cuenta las actas del municipio y de la parroquia, es posible agregar algunos datos más. El 4 de marzo de 1945 moría "en la vía pública" Mimmo Pino, "natural de Mesina, evacuado y domiciliado en Camerano". Era partigiano pero no resultan claras las circunstancias de su muerte. El 7 del mismo mes, "en la carretera de Cinaglio" los republicanos mataban a Giuseppe Penna, partigiano de 21 años de edad, natural de Soglio y domiciliado en Casasco. Ese mismo día los fascistas llevaban a cabo en Cinaglio una operación de limpieza. El 10 de marzo, en la zona de Monditura, y más precisamente en el sector donde se encuentra el cementerio, era fusilado Eugenio Morra, fascista domiciliado en Asti. En la misma zona y por la misma época del año mataban a Gino Fassio, domiciliado en Turín, donde había nacido en 1921.Ahora bien, el listado de las víctimas, pertenecientes a uno u otro bando, es indudablemente incompleto. Los vecinos más ancianos de Camerano dicen que aún quedan en el territorio municipal muchos restos mortales por descubrir. Por aquellos años, sucedieron incluso no pocas apropiaciones ilegales de bienes, cuyos autores podían pertenecer a cualquiera de las partes en conflicto. Cito, a título ilustrativo, el testimonio de los hermanos Giuseppe y Evasio Penna, según el cual muchos de los objetos de valor robados por los partigiani se guardaban en un depósito del pueblo. Pero la suerte de los partigiani no fue mejor que la de los propietarios afectados, pues los fascistas, en una de sus limpiezas, descubrieron el botín, del que no tardaron en apoderarse. Y nada se supo nunca acerca del destino de aquel material.
Otra de las informaciones que he podido recoger se refiere, finalmente, al grave peligro que en octubre de 1944 corrió la total población de Camerano, a consecuencia de la captura de un militar alemán que había sido hecho prisionero en la misma localidad. Las represalias pudieron ser evitadas gracias a la intercesión, ante el comando alemán, del obispo de Asti, Monseñor Umberto Rossi. Este, como en muchos otros casos, obtuvo que se liberara al prisionero a cambio de partigiani recién capturados. Tal hecho me fue confirmado por el entonces seminarista Paolo Motta, del pueblo de
Camerano. 3. CONCLUSIÓN En el cementerio de Camerano quedan, cual testimonio de aquellos hechos, doce cipos, anónimos y desprovistos de inscripciones, en memoria de los desaparecidos (6). ¡Recordemolos!
Ermanno Eydoux
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fecha de revisión: 06/04/2005