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Alessandro Artom (1867 - 1927)        

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Alessandro Artom
 

Alessandro Artom (1867 - 1927) (fotografía extraída de http://www.provincia.asti.it/)

 

   
   Alessandro Artom nació el 6 de mayo de 1867 en Asti, de una ilustre familia de esta ciudad. Tras realizar brillantes estudios de ingeniería electrotécnica en Turín, bajo la dirección del Prof. Galileo Ferraris, es elegido por este como asistente y comienza entonces una carrera que lo llevará a ocupar uno de los más distinguidos puestos, como pionero de las aplicaciones radiotelegráficas.

   Artom pertenece, por la importancia y la modernidad de sus investigaciones, a la ilustre estirpe de electrotécnicos que, siguiendo los pasos de Galileo Ferraris y Guido Grassi, difunden en la escuela, y a través de ella, el conocimiento de la incipiente disciplina que coloca a Italia en rangos difícilmente igualables por otros países.

   Su primero y grande estudio es el de las propiedades eléctricas del diamante, y en este campo restringido y circunscrito Artom demuestra su aguda habilidad para abrazar todos los aspectos del objeto estudiado, cuyas energías estudia con tenacidad y continuidad de pensamiento para lograr resultados de creciente interés. Se encuentran a su lado, alentándolo moral y materialmente el senador Pirelli y Emanuele Jona, cuyos prestigiosos nombres acrecientan asimismo el prestigio de los resultados de Artom.

   Entre 1900 y 1905 se suscitan los grandes problemas de la radiotelegrafía. Su complejidad y los escasos conocimientos de que se dispone por entonces hacen que esta ciencia atraiga a los mayores genios, los cuales sienten el deber de contribuir con sus esfuerzos a realizar todas las aportaciones posibles al avance de este maravilloso medio de comunicación del pensamiento.

   Artom funda la Escuela Superior de Comunicaciones Eléctricas del Politécnico de Turín, y pese a los medios disponibles embrionarios, a los hechos experimentales no axiomáticos, a las dificultades para conseguir material y llevar a cabo los experimentos, a los problemas técnico-científicos cada vez más graves, a la opinión pública cada vez más dubitativa en cuanto a la necesidad de las investigaciones y al éxito de estas, se impone la obligación moral de proporcionar, si no la solución, al menos una ayuda determinante para la solución del problema.

   En 1903, en una conferencia sobre las ondas hertzianas y la telegrafía inalámbrica, Artom alude, con suma modestia, a la única solución conocida de la época, la de los trabajos de Guglielmo Marconi, cuya obra exalta sin mencionar en absoluto los sistemas y experimentos realizados por él mismo. Sus valiosos resultados le hacen acreedor al título de consultor científico de la R. Marina, a la que Artom cede generosamente las patentes de sus invenciones. En 1905, en la Royal Society de Londres, tiene la honra de ver ilustrados sus descubrimientos por el propio Marconi.

   Notable contribución a la radiotelegrafía fue la de su descubrimiento del radiogoniómetro, el cual permitió en la primera guerra mundial que se controlaran los mares italianos invadidos por el enemigo. Durante el período bélico, toda la actividad de Artom va dirigida al bien de la nación, y su constante y desinteresada colaboración le valió distinciones y obsequios simbólicos de los Ministerios de Guerra y Marina.

   El radiodirecciómetro fue una de las últimas invenciones del científico, acompañada de estudios sobre la formación del granizo, emprendidos en 1900 y retomados en 1922. En los últimos años de su vida, sus estudios y experimentos se ven limitados por sus disminuidas fuerzas físicas. Poco antes de morir, Artom recibe el sumo reconocimiento de sus méritos al otorgársele el título nobiliario de barón, transmisible a sus descendientes. Fallece en Roma el 10 de mayo de 1927.

   En 1957, la Institution of Radio Engineers de Dayton confiere a Alessandro Artom el premio a la memoria "Pionero de la navegación electrónica aeromarítima", distinción que pone de relieve la contribución de los científicos italianos (Volta, Pacinotti, Meucci, Ferraris, Marconi y Artom) al desarrollo de la ciencia de la electricidad.

   Suele suceder con mucha frecuencia que, cuando en el campo de las ciencias se logran ciertos resultados y se analiza su génesis, tales logros aparezcan, no tanto como el fruto de la investigación del único hombre que les da su nombre, sino más bien como el resultado de una concatenación de hechos madurados a través de la evolución científica y técnica de la época, hechos que constituyen el terreno adecuado y propicio en el que más tarde se desarrollará espontáneamente la nueva como resolutoria idea fundamental. Sin embargo, ello no es más que la síntesis de toda una época, y además el núcleo embrionario en torno al cual se habrán de desarrollar otros trabajos. Tal consideración provocó a menudo complicadas y hasta turbulentas cuestiones de prioridad con las que se intentó invalidar los resultados alcanzados por Alessandro Artom, para quien la propia época en que vivió no fue por cierto favorable. No obstante, por encima de las cuestiones de parte, resultan elocuentes, en su favor, las documentaciones de los experimentos realizados, especialmente con la ayuda de la R. Marina y las casi cien patentes que, certificando sus invenciones, demuestran fehacientemente la prioridad del científico de Asti respecto de los otros investigadores.

   Arton nunca pensó en sacar provecho personal de sus invenciones. Con frecuencia cubría él mismo los cuantiosos gastos requeridos por los experimentos, y su única mira era alcanzar el resultado esperado. A la demostración analítica y al cálculo siempre antepuso la experiencia y el razonamiento para probar la tesis de que el cálculo demuestra y el experimento convence. Para Alessandro Arton, la teoría y la práctica nunca fueron cosas disociadas, sino fusionadas en la concepción misma de las nuevas ideas que lo condujeron a los objetivos de que debe sentirse orgullosa nuestra ciudad. 

Piero Ghia

 

(Extraído de "il platano", revista cultural de Asti, Asti, año II, n. 3, 1977, pp. 2-4)

fecha de revisión:   06/04/2005