vecchio Piemonte

Cesare Balbo  (1789-1853)

INDICE home historia
En el archivo de Camerano:
la historia de los Balbo
 
 

Entrada del castillo de Camerano (extraído de:  http://www.astinternazionale.it )


   
   En la obra Vida de Cesare Balbo escrita por él mismo, el biógrafo relata que, después de desposar a Felicita, hija del Barón de Villeneuve, y pasar seis meses de luna de miel en Chenonceaux y el invierno en París, fue llamado a regresar a su patria, donde permanecería arrestado en el Castillo de Camerano. Cesare no quería ir a vivir en el encierro con su joven mujer y su hijo, pero impulsado por sus nuevos parientes y atraído por el amor a su padre, a quien tendría el orgullo de presentarle su mujer con su hijito en brazos, emprendió el regreso y su estancia en Camerano se extendió desde mediados de 1824 hasta mediados de 1826. Fueron estos los años más bellos de su vida, pues la opresión que sentía por sí y su compañera se veía consolada por esta última, que no sentía el peso de la reclusión. El autor añade que a mediados de 1826 se le dio permiso para regresar a Turín, y así lo hizo; y exceptuando un viaje a París para visitar a su familia francesa, pasó los años siguientes alternando entre París y su residencia de campo.

   También es oportuno recordar el testimonio de Massimo d'Azeglio, primo de Cesare: Tras los movimientos del 21, éste corrió la misma suerte de todos los hombres leales que en los años de los partidos ocupaban cargos jerárquicos. Desaprobando a unos como a otros, dejó de estar en la mira de todos; pero si bien no había participado en el movimiento ( no era hombre de mezclarse en revueltas militares), era amigo de uno de sus autores y desaprobaba además abiertamente la restaurada monarquía, cuando se decidió aquella breve lucha, la sospecha del gobierno recayó principalmente en él. Y como ningún caballero debe ni puede tolerar que se sospeche de él, se retiró a una de sus residencias de la región de Asti, llamada Camerano, y allí se dedicó a estudios de erudición histórica, que dieron por fruto los libros que publicó posteriormente.


Historiografía del Risorgimento

   El interés siempre renovado de los cultores de la historia del Risorgimento por la figura de los Balbo me indujo a rastrear en el archivo municipal testimonios de sus permanencias en Camerano. Es preciso aclarar que se trata de la actual Camerano Casasco, en la que se encuentran reunidos dos antiquísimos burgos que se yerguen en las colinas que coronan por el norte a la ciudad de Asti. A poca distancia del Castillo de Casasco, se halló en efecto una lápida romana, hecho que, tal como refiere Mommsen en el Corpus Inscriptionum Latinorum, es atestiguado por el mismo Prospero en 1824. Hacia fines del siglo XVIII, después de ser durante mucho tiempo feudo de una rama de los Asinari, Casasco pasó a la administración de Camerano, que también fue por siglos posesión de otra rama de la misma familia y desde 1702, de los Del Carretto. A pesar de sus orígenes menos antiguos, Camerano era, a comienzos del siglo XIX, el sitio más poblado, que con sus ochocientos cincuenta habitantes supera a Casasco, que tan sólo tenía trescientos veinte. Su actual denominación, al principio fluctuante y luego menos, se consolidará en el uso general sólo alrededor de 1835.

   Tras la abdicación de Carlos Félix, el padre de Cesare no volvió a desempeñar ningún cargo público, y hasta el advenimiento de Carlos Alberto, si se exceptúan las participaciones derivadas de su cargo como presidente de la Academia Real de Ciencias, su vida transcurre lejos del ámbito público. Son, al decir de Federico Sclopis, años de reposo.

   La llegada de Prospero Balbo a Camerano se produce de la manera más discreta. Poco antes se daba un hecho singular: el 17 de junio de 1823, la Marquesa Carlotta De Salins, viuda de Filippo Del Carretto, vende a Paolo Gravier, arcipreste de Casasco, el Castillo de Camerano con todos sus bienes. No es el castillo de Federico, conde Camerano, escritor y hombre de armas al servicio de Manuel Filiberto, sino una construcción más tardía, a escasa distancia de las ruinas de la precedente. A esta cesión de bienes hace referencia una ordenanza del 26 de septiembre, con la que el Consejo de la Comunidad establece a nombre de Gravier el registro perteneciente hasta entonces a los Del Carretto. Probablemente Gravier fue el intermediario entre Balbo y los Del Carretto.

   Desconozco la fecha en que Castillo de Camerano fue adquirido por Balbo. Sin embargo, si a mediados de 1824, según testimonio de Cesare, su padre ya se encontraba en él, es de presumir que la compraventa tuviera lugar pocos meses antes. En un informe del 18 de noviembre de 1825 se cita por primera vez a S.E. el Sr. Conde Prospero Albo entre los vecinos del camino comunal de la zona de San Giuseppe. 

   Poco o nada se consigna acerca de los Balbo en las actas del archivo municipal. Sin embargo, no quedan dudas de que la familia no vivía incógnito: Enrico Morozzo, en su Autobiografia di un veterano, describe la visita realizada en el verano de 1825 a los dos "entregados" de Camerano. Es indudable que se habían tomado medidas de vigilancia respecto de Cesare, quien sólo a mediados de 1826 conseguirá regresar a Turín. El juicio de la parte más conservadora es efectivamente bastante severo: Cesare, a decir de Henri de Bombelles, ministro plenipotenciario de Austria en Turín, es considerado uno de los hombres más peligrosos de los que salieron indemnes de las investigaciones a que dieron lugar los moviminetos de 1821. 

   El 7 de octubre de 1825, el Consejo, reunido en sesión especial, procede a la redacción del listado oficial de los veinticinco más considerados, y en virtud a tal deliberación, el 31 de diciembre del mismo año, el intendente de Asti nombra a S.E. el Conde Prospero Balbo para desempeñar el cargo de consejero adjunto de Camerano Casasco durante el año 1826.

   Un año después, sucederá el episodio más significativo de la permanencia de los Balbo en Camerano: el 29 de octubre de 1826, en reunión especial convocada para proponer una terna de candidatos al cargo de alcade para el período 1827-1828, el consejo coloca en primer lugar al Ilustrísimo Conde Cesare Balbo, hijo de S.E. el Conde Prospero Balbo, natural de la ciudad de Turín y residente en ésta, de 33 años de edad, quien cuenta con un patrimonio de cien mil liras. También figuran entre los propuestos Giuseppe Bersano y Domenico Pellissero, ambos con un patrimonio de veinte mil liras. Acompaña el acta de votación un juramento según el cual los candidatos poseen todas las buenas cualidades morales requeridas, de fidelidad a Su Majestad, cumplen con el indispensable requisito de la real y auténtica política religiosa y obran con el mayor celo en pro del bien público.

   Este episodio demuestra claramente la consideración de que, a dos años de su llegada a Camerano, gozaban los Balbo por parte de los vecinos de la ciudad. No obstante ello, en el posterior desarrollo de las deliberaciones queda igualmente claro el desagrado que suscita la propuesta del consejo en el intendente de Asti. Este, a quien le compete efectivamente el nombramiento, muestra su desacuerdo proponiendo, tal como se lee en la misma acta, el nombre de Francesco Musso a la Real Secretaría de Estado, la cual da su aprobación el 22 de enero de 1827. Así pues, haciendo caso omiso de los sufragios emitidos por el consejo, el 24 de enero el intendente confiere a Musso el cargo de alcalde para los años 1827 y 1828. 


Documentos curiosos

   Otros documentos encontrados en el archivo municipal suscitan cierta curisosidad. Prospero, en los meses estivales, gustaba sumamente disfrutar del fresco a la sombra de los olmos que se encuentran aún hoy en las inmediaciones del castillo. Dichos olmos ocupan un puesto de relieve en la tradición y literatura de Camerano. Según la costumbre, bajo estos árboles se hacía pública lectura de los hechos más importantes de la comunidad. No lejos de ellos se encuentra la iglesia parroquial y la salida de misa constituye una ocasión más que propicia para dicha lectura. Allí pues, tras el redoble del tambor, el mensajero del secretario municipal, procedía a leer tales hechos a viva voz.

   El mayor y más viejo de estos olmos, partido por un rayo, fue fuente de inspiración de toda una serie de poemas al mejor estilo bernesco, titulados L'olmo di Camerano y publicados en Mondovì en 1877, por el teólogo Giuseppe Antonio Cauda. De estos árboles se volverá a hablar en 1965 y 1966, cuando las autoridades municipales, a quienes se instaba a derribar el más vetusto de ellos, amenazó con presentar su renuncia si se ejecutaba la orden impartida, pero finalmente triunfaron las inexorables leyes de ancianidad.

   Precisamente bajo estos árboles seculares Prospero desea instalar un banco de piedra. A instancias suyas, el 20 de julio de 1827, se reúne el consejo ordinario de la comunidad. Leamos una parte del acta, que, debido a los resguardos tomados para preservar semejante patrimonio arbóreo de cualquier abuso, resulta sumamente pormenorizada. Propone el mencionado alcalde que, poseyendo esta comunidad cuatro olmos que se yerguen en este territorio, frente a la puerta del Castillo de Su Excelencia el Conde Don Prospero Balbo, ministro de estado, caballero de la Gran Cruz de la Orden Militar de los Santos Mauricio y Lázaro, presidente de la Real Academia de Ciencias y decurión de primera clase de la Ilustrísima Ciudad de Turín, los cuales en el período estival proporcionan una agradable sombra, se de curso a la solicitud presentada por la susodicha Excelencia a fin de que esta Administración Municipal le conceda la facultad de instalar un banco de piedra al pie de los mencionados olmos, para poder así disfrutar de la sombra de éstos, sin que por ello se constituya derecho alguno sobre dichos árboles ni sobre el espacio correspondiente al sitio municipal, obligándose a no afectar a la comunidad en lo referente al beneficio que ésta recaba cada tres años de la poda de dichos árboles. Informando al consejo de la antedicha solicitud, el mencionado señor alcalde insta a éste a deliberar oportunamente al respecto. Oída la anterior propuesta, el Consejo no ve objeción alguna a que la mencionada Excelencia proceda a instalar, a su cargo, un banco de piedra al pie de los antedichos olmos y así pueda disfrutar de la sombra de éstos. No obstante ello, en razón del beneficio que esta comunidad recaba del deshojamiento anual de las ramas de estos árboles, como asimismo de la poda de los mismos cada tres años, y siendo su estricta obligación velar por el interés de este Municipio, el cual se vería perjudicado en sus intereses y ventas si no fuera posible licitar las obras de deshojamiento y poda, ha pues deliberado, con unanimidad de votos, como se refiere a continuación. Aprobar la solicitud presentada por Su Excelencia el Conde Prospero Balbo por cuanto la obra proyectada por el mismo sería decorativa y ornamental para nuestra villa, siempre y cuando ello no fuere en menoscabo del antedicho beneficio del Municipio, es decir para el corriente año, mediante pago de la suma de treinta liras ya que las ramas de los mencionados árboles serían de cinco años, y para los otros próximos años, mediante pago de veinte liras cada tres años, y facultar a esta comunidad para disponer de dichos árboles cada vez que lo considere necesario, sin que la susodicha Excelencia pueda entablar acción alguna.

   Al pie del acta de deliberaciones se lee la siguiente declaración escrita y firmada por Balbo: En precisión de cuanto antecede, es voluntad del abajo firmante tener siempre la facultad de dejar por cuenta de la comunidad el deshojamiento y podaen vez de pagar la suma pactada. Así pues, Prospero responde a las pretensiones de la comunidad reservándose el derecho de decidir, en ciertas ocasiones, si pagar la indemnización requerida o dando libertad a la comunidad para que proceda como en años anteriores, quedando así exonerado de la obligación de pagar la suma que fuere.

   Antes del año 1833 no se encuentran en el archivo municipal documentos concernientes a la permanencia de los Balbo, razón por la cual la información al respecto se ha de recoger de otras fuentes, como por ejemplo las obras de Silvio Pellico, quien en varias ocasiones fue huésped de los señores del Castillo de Camerano. En los capítulos añadidos a Le Mie Prigioni el autor refiere que, habiendo ido a pasar dos o tres días en Camerano, en casa del Conde Cesare Balbo, quiso conocer la opinión de éste y su mujer sobre esos pocos capítulos y la conveniencia de proseguir o no con sus memorias, y agrega que la aprobación de éstos fue absoluta. La Condesa Balbo era un ángel de virtudes. Cuando me dijo el bien que podía hacer mi libro, se disiparon todas mis dudas; volví a tomar la pluma y no dejé de escribir sino al finalizar el último capítulo.

   Es posible recabar otros datos del epistolario de Silvio. La primera carta, escrita en Turín, es del 2 de septiembre de 1831. En ella, Pellico insta a Cesare, en tono de broma, a que abandone el ocio y escriba algo. Luego agrega algunos comentarios acerca de las novedades políticas: Turín, aunque menos hermosa que Camerano, me parece recobrar bastante alegría por cierto entusiasmo que suscita la creación de un Consejo de Estado, y refiere asimismo que de todas las nóminas que se conocen por el propio Consejo, a todos les una gusta mucho una: de Su Excelencia el Conde Balbo.


Cementerio de la discordia   

   Uno de los fragmentos de esta carta sigue siendo bastante hermético. En él se alude a ciertas contrariedades con que Cesare habría tropezado en Camerano: ¡Y el cementerio! ¡El bruto de Mussi!. La primera de estas expresiones se refiere al traslado del cementerio de Camerano desde el sitio contiguo a la iglesia parroquial, que había ocupado hasta entonces, al sector de Monditura, en el que se encuentra actualmente. Hoy sabemos que sólo el 6 de octubre de 1831 y tras varias ordenanzas municipales, el intendente de Asti consiente a que se realice el traslado. 

   Por el acta de una deliberación del 22 de junio de 1833 nos enteramos también de Cesare se había ofrecido a pagar un cuarto de los gastos relativos al traslado y anticipar la suma restante. El mismo día, el Consejo vota por el reintegro de una parte, equivalente a quinientas liras, de la suma adelantada por Cesare Balbo para el traslado del cementerio público. La suma total de 1.500,68 liras -si no interpreto erróneamente- se cancela en forma definitiva el 20 de junio de 1834.

   Ahora bien, ¿quién es el bruto de Mussi? Al parecer, la expresión alude (a través de una voluntaria y ligera modificación del apellido) al alcalde de Camerano, Francesco Musso, a quien precisamente el intendente de Asti, poco tiempo antes, había nombrado alcalde, en menoscabo de Cesare. Desafortunadamente no se conocen mayores pormenores al respecto.

   En otras de sus cartas, Pellico se expresa en términos elogiosos al referirse a la hospitalidad brindada por los Balbo, a los caros lugares de la comarca, a la pequeña colina llena de gracia del pulquérrimo castillo rojizo, en el que hay buenos libros, un hermoso jardín, y desde el que se tienen hermosas vistas de los campos, viñedos, otros castillos y prósperas aldeas.

   Están igualmente dirigidas a Camerano las cartas del 11 y 18 de agosto de 1932, una del 19 de noviembre del mismo año, otras dos del 8 de junio y 10 de julio de 1833. En la penúltima de ellas, Silvio se regocija por el nacimiento del nuevo cameranense. Se trata de Paolo Roberto Ferdinando Maria, nacido el 28 de mayo de 1833. No es el único miembro de la familia Balbo que nació en Camerano: en el mismo lugar, tal como se desprende de los registros parroquiales, nacieron asimismo Ludovico Ferdinando Pietro Maria (29 de junio de 1825) y Enrica Laura Maddalena Maria (9 de spetiembre de 1827). Otra de las cartas, escrita al Reverendo Padre Gian Gioseffo Boglino, data de 1833. En las otras dos, una dirigida a Cesare y otra a Boglino, sólo se consignan el día y el mes: la primera data del 29 de julio, probablemente de 1832, y la segunda, del 12 de agosto.

   He aquí algunas de las expresiones usadas el 29 de julio por Silvio Pellico para describir su viaje a lomo de burro desde Camerano hasta Chieri: ¡Cuántas veces volví la mirada en busca de Camerano, el Castillo de Camerano! Quizá el Conde y la Condesa Balbo estarán mirando desde allí el camino por el que voy, y haciendo votos para que mi caballo de batalla adopte un comportamiento pacífico y nada malo me suceda.

   La serie de las cartas de Pellico, referidas a Camerano, se cierra el 26 de abril de 1834. Cesare acaba de perder a su mujer Felicita. Silvio escribe entonces estas palabras al Conde Edmond de Seguins-Vassieux: Ce pauvre cher Caméran, hélas! est devenu bien triste. L'été dernier j'y ai encore été. Notre César était encore un des maris les plus heureux de la terre... Quelle perte pour César et pour tous ces petits!... Je crois qu'on n'ira plus à Caméran pour bien des années. Ambos se habían encontrado en Camerano en 1831. Así lo declara Silvio en una carta escrita al conde, fechada el 28 de octubre del mismo año. Entre los invitados del castillo también se encuentra San Juan Bosco. En su obra Don Bosco e le sue passeggiate autunnali, Francesia refiere que Don Bosco, al pasar un día, durante un paseo, por las inmediaciones del castillo, recuerda que allí solía ir a encontrarse con Cesare Balbo y Silvio Pellico, en las vacaciones de otoño de los años 1832 y 1833.

   No mucho más es lo que atestiguan los archivos de Camerano. El 12 de agosto de 1834, Balbo renuncia, en favor de la comunidad, a la poda de los olmos. Así lo refiere un acta de deliberación del 22 del mismo mes, en la que se justifica la operación, aseverando que la necesidad de ésta se debe a la edad de las copas de dichos árboles y al deseo de aprovechar dichas hojas para alimentar a los bovinos. Después de la muerte de su esposa y la de su padre, no se tiene información de otras estancias de Cesare en Camerano. Se le nombra concejal adjunto en los años 1839 y 1841. Como quiera que sea, se acerca el fin de las relaciones entre Balbo y Camerano: el 23 de agosto de 1842 el castillo es vendido al obispo de Asti, Filippo Artico.

Ermanno Eydoux

 

(Extraído de "il platano", revista cultural de Asti, Asti, año II, N° 5, 1977, p. 2-8 )

Nota - Cesare Balbo, político, historiador y literato, nació en Turín el 27 de noviembre de 1789 y murió el 3 de junio de 1853 en la misma ciudad. (ndr)

fecha de revisión:   06/04/2005