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Federico Asinari, conde de Camerano (1527 - 1575)        

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Federico Asinari, conde de Camerano
 

Blasón de los Asinari de Camerano (extraído de: http://xoomer.virgilio.it/blasonpiemon/Pagina1.html#Asinari)


   "En enero han fallecido el señor Perin Bello, consejero de estado, y el Conde de Camerano, destacado personaje de las letras y las armas": así escribe en 1576, en sus memorias (1), Giulio Cambiano di Ruffia. "Destacado personaje de las letras y las armas": pocas y sencillas palabras con que se esboza en modo incomparable la figura de Federico Asinari, Conde de Camerano.

   Federico Asinari pertenece a una familia de Asti que reivindica remotos orígenes nobles. En el opúsculo Asinari d'Asti (2), se dice que "Habiendo llegado Carlomagno a Italia, a instancia del papa Adriano, enfrentado con el rey Desiderio, último de la estirpe longobarda, y tras pasar por el monte Cenisio, fue recibido en la Novalesa por Asinio, o sea Asinario de los Asinari, a la sazón abad de la Novalesa, y tanta fue la satisfacción del emperador, que decidió conceder muchos privilegios no solo a la abadía, sino también a la familia del abad, confiriendo a muchos de sus miembros el rango de caballeros de su corte, y honrándoles con el nombre de sus primos".

   Pero si se prefiere dar crédito a los documentos de la época en que vivieron los personajes de la familia, será preciso admitir que la primera acta en que indiscutiblemente se alude a los Asinari de Asti es la que se remonta tan solo al año 1193: en la tienda genovesa de Guglielmo Malocello, Opicinus Asinarius de Asti vende mercancías a Iacobus de Albiçano (3). Algunos años más tarde, a partir de 1194, se registran una domus asinariorum y un solarium asinariorum en la ciudad de Asti, en cuya alcaldía (4) se toman importantes decisiones. En 1207, por primera vez, un Asinari desempeña un cargo público en Asti: se le nombra miembro del Consiglio di credenza (5)

   Sin embargo, habrá que esperar bastante tiempo, hasta 1295, para que un Asinari aparezca fehacientemente relacionado con Camerano, aunque en el documento conste que la familia ejerce desde mucho tiempo el señorío del burgo. Se trata del dominus Tomaso Asinari, quien, por testamento, convierte a su hermano Giorgio (6) en heredero del castillo de Camerano y cuantos otros bienes le correspondan en dicho burgo.

   Federico desciende del mencionado Giorgio y es hijo de Giovan Francesco, a favor de quien, en 1530, el emperador Carlos V erige en condado el feudo de Camerano. En aquellos tiempos, según información porporcionada por Casalis, el castillo de Camerano se encontraba fortificado y "se estimaba que sus fortificaciones valían la suma -por entonces considerable- de treinta mil escudos" (7).

   La vida de Federico ha suscitado el interés de muchos estudiosos. Son particularmente dignas de mención las investigaciones realizadas por el Barón Giuseppe Vernazza y Napione (8). El estudio más acabado, con una frondosa documentación, lo constituyen las cuarenta y cuatro páginas que Neri dedicó al respecto en 1901 (9).

   Es oportuno precisar que, pese al empeño de los biógrafos, nuestro deseo de informaciones exactas y completas, comenzando por el nacimiento de Federico, muchas veces no hallará satisfacción.

   Así, por ejemplo, Tiraboschi afirma que Federico nació a fines de 1527 (10). De Rolandis se inclina por el mes de enero de 1528 (11). Manno, por el contrario, se limita a decir que ya había nacido para julio de este último año (12).

   En cuanto al lugar de nacimiento, Manno no se pronuncia, mientras que otros autores se refieren a la ciudad de Asti. Por el contrario, Napione considera -hecho confirmado por el propio Neri- que Federico nació en Camerano. En efecto, según un testimonio de 1560, Giovan Francesco, después de casarse, "permanecía por lo general en Camerano, aunque solía ir a menudo a Asti"; y se sabe a ciencia cierta que el casamiento del padre de Federico y su esposa Lucrezia Torelli se celebró a fines de 1526. Pero en otro testimonio de 1539 -es decir unos doce años después de que naciera Federico- consta que Giovan Francesco, desde hacía mucho tiempo, vivía en Asti con su familia, y a veces iba al castillo de Camerano, como asimismo a otras de sus posesiones. Ni que decir tiene que si estas dudas no se disiparon en el pasado, muy difícilmente podrán desaparecer en la actualidad.

   Nada se sabe de la juventud de Federico. Los primeros datos certeros, o al menos relativamente tales, conciermen a su casamiento con Costanza Sanseverino d'Aragona, celebrado en Parma. Con buenos fundamentos, Neri sitúa la boda en el año 1547. Según las Carte Meana y el propio Gabiani, es posible afirmar que el padre de Federico había muerto un año antes. En efecto, se le sepulta en 1546 en la Iglesia de Santa Clara de Asti (13).

   No resulta difícil suponer, como han hecho sus biógrafos, que Federico pronto emprendió estudios humanísticos y las prácticas de las artes marciales. Además, al menos en estas últimas, la ocasión no habría de hacerse esperar, ya sea a causa de las reivindicaciones de los Asinari de Camerano sobre Costigliole d'Asti, las cuales los enfrentaban con otros Asinari, ya sea a causa de la reanudación de la guerra entre España y Francia. Viarengo dedica numerosas páginas a la contienda por la posesión de Costigliole d'Asti (14). Los orígines del conflicto se remontan al año 1341, en que los Asinari de Camerano adquirieron la mitad del feudo, pasando la otra parte a los otros Asinari. Pero ya desde el comienzo, la situación se fue degradando: en 1360 los Asinari de Camerano fueron expulsados y en 1382 el Conde Amadeo VI de Saboya los excluyó directamente de la investidura de Costigliole. La querella suscitada por estos hechos se prolongó en el tiempo y fue atizada en 1533 por el propio de Federico, quien deseaba recuperar la mitad del feudo sustraída a su familia. Al comienzo, las partes litigantes se limitaron a sostener sus respectivas razones con la ayuda de jurisconsultos; luego, los de Camerano trataron, en un primer intento, de apoderarse por las armas del lugar disputado, pero sin éxito. A continuación, la suerte cambió cuando Federico, "joven de espíritu ardiente y audaz" -según palabras de Viarengo-, siendo oficial al servicio del rey de España en las inmediaciones de Asti, se dirigía improvistamente con un grupo de soldados hacia los muros de Costigliole y, sorprendiendo a sus adversarios, se apoderó del castillo, expulsando a sus ocupantes. El hecho sucedió el 7 de noviembre de 1549 (hacia fines del segundo mes, según Neri) (15)

   Como es natural suponer, la parte adversa adopta contramedidas, que resultan indudablemente eficaces, pues - aunque no sepamos cómo - algún tiempo después, vuelve a encontrarse en plena posesión del castillo disputado. 

   El diferendo se extiende a lo largo de toda la vida de Federico y la de su hijo. El que el espíritu de Federico poco se apaciguara tras la pérdida de las posesiones de Costigliole se ve demostrado por el hecho de que el 8 de julio de 1552 los feudatarios del lugar si disponen a reforzar las defensas del castillo contra los eventuales ataques del Conde de Camerano y otros enemigos. La ocupación de Costigliole nos muestra un Federico que, pese a sus veintidos años, posee gran habilidad y no menos grande determinación. El Duque de Saboya Carlos II, y el Príncipe de Piamonte Emanuel Filiberto, ordenan a Federico que abandone el castillo ocupato so pena de ver perdidos sus bienes. Federico se proclama fiel al Duque, aunque sin retroceder, por medio de la siguiente carta, con fecha del 8 de diciembre de 1549: "No he entrado en el castillo de Costigliole por el desprecio de que soy objeto por parte de Su Excelencia, aunque sé que podía hacerlo por haber consultado muy expertos jurisconsultos e incluso algunos de sus senadores de Usted, con cuyo consejo me pareció no cometer error especialmente en contra de Su Excelencia, a cuyo servicio he perdido la mayor parte de mis bienes, que no querría recuperar por medios que me valieran caer en desgracia suya,¡antes perder cuanto me queda! Espero que además de ser alabado por haber hecho lo que debo por la fidelidad que me vincula a Usted, Su Excelencia me remunere por mera gracia suya y no me expulse de las posesiones que por derecho me corresponden, como asimismo se digne a recibirme para que le informe plenamente. Por ello suplico a Su Excelencia, que por cuanto me consta no hace oídos sordos ante nadie que diga sus razones. Al muy bueno y justo príncipe en cuya bondad y justicia espero le beso humildemente las manos, rogando a Nuestro Señor que guarde en felicidad a su muy ilustre persona". Los términos en que se redacta la carta son asimismo un ejemplo de la prosa de Federico. 

   Pero aquí no acaban las cosas. Mientras Federico se encuentra ocupado en reconquistar Costigliole, llega a Camerano un comisario de Emanuel Filiberto, a quien este había encargado apoderarse del lugar, el cual, como el propio conde no pierde oportunidad de recordar, es feudo imperial y por tanto no depende del duque de Saboya. El castellano impide a dicho comisario que ingrese al castillo, pues antes debería informar al conde. Por el mismo motivo, los síndicos de Camerano, por su parte, tampoco pueden deliberar. Según refiere Neri, estos se declaran "personas rústicas, iletradas y sin ciencia" y proclaman su fidelidad, derivada de juramento, a Federico. Así, tras largas tergiversaciones, las partes no llegan a nada. 

   El Conde de Camerano tiene asimismo controversias con los señores de Gabiano a raíz de ciertas posesiones en Frassineto, pero su fama debe adscribirse principalmente a los servicios prestados en ocasión de la guerra entre Francia y España, por el predominio sobre los territorios italianos. Ahora bien, si su renombre tenía características precisas para sus contemporáneos, para nosotros, que lo hemos recibido de los biógrafos en forma tan genérica, resulta a veces carente de referencias a hechos concretos. De modo tal que a menudo se desconoce en qué acciones participó directamente nuestro personaje, y en el caso de hacerlo, también se ignoran la índole y la importancia de sus contribuciones. Lo mismo sucede, por ejemplo, con algunos hechos que conciernen directamente al castillo de Camerano.

   En 1550, Enrique II de Francia manda a Italia al Mariscal Brissac, cuyas tropas emprenden la ocupación de las principales localidades piamontesas. En la crónica de un contemporáneo, el notario Gianbernardo Miolo, es dado leer que el 29 de agosto de 1552, Brissac "cum exercitu suo castra Camerani et Solii agreditur et capit, intrusis libere abire permissis" (16). Así pues, al tomar los castillos de Camerano y de la vecina Soglio, los franceses permiten a los españoles que los abandonen libremente. Surgen a este respecto dos cuestiones, una de las cuales, no ha de extrañar, es relativa a fechas. Casalis y otros se inclinan por el año anterior. ¿Quién está en lo cierto? ¿Puede rechazarse lo referido por un contemporáneo, que además es notario? Por otra parte, es en 1552 cuando Enrique II ataca a Carlos V y Piamonte se convierte en campo de batalla. Ahora bien, ¿tomó parte el Conde de Camerano en la defensa de su castillo? Las crónicas nada dicen al respecto.

   Como ya se ha referido, los del bando de Costigliole advierten en 1552 la necesidad de emprender acciones tendientes a una mejor defensa contra Federico. Además, el señor de Camerano, según De Saluces, se encuentra al mando de la fortaleza de Verrua cuando esta es conquistada por Brissac en 1552 (17). Luego el castillo es recuperado por los españoles y posteriomente, por Brissac. Miolo consigna que el 5 de octubre de 1554 "prorex Brisachus infestat castrum Camerani astensis. incendio dirrimunt": la guarnición española es destruida. Y en esta ocasión, Federico no se encuentra presente, aunque no se sabe a ciencia cierta cuál era su paredero.

   Durante un viaje entre España e Italia, lo han hecho prisionero los franceses, quienes lo liberan tras el pago de una talla de seis mil escudos. Los franceses fracasan así en su intento de ver ponerse a Federico de parte de ellos.

   En abril de 1554, Asinari, probablemente libre desde hace poco tiempo, se encuentra en Bélgica, donde, Emanuel Filiberto, convertido en duque de Saboya tras la muerte de su padre, le encarga entregar una carta al prelado de Masino. El 30 de octubre del mismo año el Conde Camerano es nombrado gentilhombre de la cámara ducal.

   En los años siguientes, Federico -según refiere Neri- "guerreó por Piamonte, aunque no sabemos si en forma permanente". El que tampoco hubiera paz en la comarca de Camerano nos lo recuerda una vez más el propio Miolo. Este registra efectivamente una tregua entre franceses y españoles, pactada el día sábado 7 de marzo de 1556 en las inmediaciones de Montechiaro.

   Algunos biógrafos consignan un viaje del Conde a Inglaterra y afirman que "su empresa no fue de poca monta pues obtuvo la intervención de no menos de quince mil ingleses, que contribuyeron en la victoria de la célebre batalla de San Quintín" (Napione), en cuya ocasión, las fuerzas armadas comandadas por el Duque de Saboya derrotan a los franceses. Sin embargo, no existen pruebas de tal viaje a Inglaterra (18). Comoquiera que sea, el 7 de febrero de 1557, el rey de España Felipe II, en reconocimiento por los servicios prestados por Asinari, asigna a este una pensión.

   El 24 de junio de 1558, Emanuel Filiberto confiere a Federico el cargo de consejero de guerra, o como expresa Casalis, "ministro de asuntos de guerra". Ese mismo año Federico participa en la toma de la ciudad de Centallo, y posteriormente, en un viaje en que por encargo transporta dinero, es asaltado por Brissac, y se salva refugiándose en Asti. Veamos cómo él mismo describe el desafortunado acontecimiento en una carta dirigida el 12 de septiembre al Duque de Saboya: "Escribí hace unos días a Su Alteza comunicándole que Centallo había sido tomada y que habiendo recibido del Duque la orden de ir a Asti, regresaría a los dos días al campo militar. Ahora bien, le diré que en el viaje de regreso, acompañado por unos cuatrocientos infantes de caballería que escoltaban el transporte de algunos dineros destinados a ayudar el campo militar, por el poco orden de quienes debían cuidar de la escolta y por la traición del guía, en las proximidades de Ceresola la escolta fue desbaratada por el mismo Brissac en persona, con quinientos aballos y unos dos mil infantes. Después de cumplir con mi deber y tras la muerte de mi caballo, monté otro y como Dios quiso me refugié en Asti. En este combate fue hecho prisionero el Capitán Moreta de Niza".

   Veamos cómo describen el episodio los biógrafos. "Brillaron sus virtudes y su valor no tanto en Flandes y Hungría, donde le enviaba el Duque de Saboya con cuatrocientos arcabuceros para prestar ayuda a Maximiliano II en lucha contra los turcos comandados por Solimán, como en su patria, en la batalla de Ceresole" (De Rolandis). "Brillaron sus virtudes y su valor tanto en Flandes y Hungría, donde le envió el Duque de Saboya con cuatrocientos arcabuceros para prestar ayuda a Maximiliano II, como en su patria, en la batalla de Ceresole" (Gabiani). "Encontrándose ante una facción en las inmediaciones de Ceresole, al mando de cuatrocientos hombres montados a caballo, logró llevar salva hasta Asti la copiosa caja militar de España, y allí la soldadesca congregada recibió su paga" (Casalis).

   Mientras tanto, los hechos bélicos entre Francia y España se vuelven favorables a esta última. El Duque Emanuel Filiberto sale exitoso de San Quintín, en Flandes. Así pues se llega al 3 de abril de 1559, en que se celebra la Paz de Cateau-Cambrésis, por la cual se restituye el Ducado de Saboya a Emanuel Filiberto, quien regresa a su patria, donde los franceses y españoles aún ocupan algunas ciudades. 

   En diciembre, Federico forma parte del séquito del Duque cuando este procede a la investidura, en Niza, del Marqués de Masserano. El 16 de febrero de 1560, recibe él mismo la investidura del feudo de Camerano. Pocos días después, el 1 de marzo de 1650, el conde se hace acreedor a una mayor distinción por parte de Emanuel Filiberto. Según refiere el autor anónimo del opúsculo impreso conservado en la Biblioteca Consorziale de Asti, durante la guerra entre franceses y españoles, Federico ha "gastado buena parte de su patrimonio, con la pérdida de tres Castillos dejados en ruinas por el enemigo". Los castillos "derribados y dejados en ruinas" por los franceses, según un impreso intitulado "Discorso sobre la libertad y la muy antigua posesión de Camerano" (19) son los cinco "muy fuertes" de Camerano, Casasco, Monale, Valdichiesa y Dusino. Por el contrario, según escribe el propio Duque Emanuel Filiberto (20), los castillos destruidos son dos, y para resarcir al Conde de la "devastación de sus dos Castillos, el de Camerano y el de Val di Giesa, y de los miles de escudos empeñados para permanecer a nuestro servicio y lejos de sus posesiones, no nos parece honesto dejarle totalmente sin ayuda", lo recompensa con el antiguo palacio de los Troya, sito en Asti, conjuntamente con la Torre del Reloj.

   Tan solo algunos meses después el palacio ya se encuentra en venta, y el 10 de agosto el Duque confirma la venta realizada a Odonello Mercandillo por el propio Conde Asinari (21)

   No resulta difícil imaginar el agrado con que el Conde recibe su nombramiento de coronel a cargo del reclutamiento de milicias en la comarca de Asti. Nuevamente es Neri quien nos proporciona información documentada al respecto, transcribiendo las patentes expedidas el 10 de febrero de 1560, en Niza, por el Duque de Saboya. "Siendo necesario para la defensa y preservación de nuestros estados -escribe el mismo Emanuel Filiberto- establecer en ellos una Milicia ordinaria, que esté preparada y pertrechada ante cualquier necesidad que pueda sobrevenir, y para que ya no se viva a expensas de la fortuna, sino que se pueda mantener la Paz y evitar la guerra, y deseando por tanto diputar a cuatro coroneles a cuyo cargo se dividirán los pueblos de más acá de los montes, para que cada uno de ellos ejerza en su cuartel el mando de la gente que se le destine, Y habiendo recibido pruebas de las dignas cualidades y honrosas participaciones de mi caro y magnífico consejero y chambelán Conde de Camerano, quien adquirió sus conocimientos y experiencia en arte marcial en el solícito ejercicio de las maniobras y cargos desempeñados en las pasadas guerras, Considerando asimismo el sincero afecto de que siempre ha dado pruebas estando a nuesrtro servicio y compartiendo nuestra suerte ante los mayores peligros, Hemos decidido, tras madura deliberación, declararlo Coronel y diputarlo como tal en la comarca de Asti, marquesado de Ceva y tierras de Costigliole, al mando de quienes allí se encuentran destinados o se destinen, y de aquellos con quienes se tenga que hacer...".

   Del cometido de los coroneles se da mejor definición en un edicto emanado en Vercelli el 28 de diciembre de 1560. Se trata de la creación de una milicia exclusivamnete constituida por súbditos del Duque, o sea hombres de entre dieciocho y cincuenta años, agrupados en cuatro divisiones de coronelía (Ivrea, Asti, Piamonte propiamente dicho y Niza), destinados a prestar servicio en sus respectivas tierras en la cantidad que se requiera a las Comunidades. Entre los privilegios de los militares están los de no poder ser apresados por deuda y no ser sometidos a tortura (22). Casalis escribe al respecto: "en 1560, al reunirse con el Duque en Niza de Provenza, (Federico) tuvo un papel preponderante en la memorable creación de la milicia provincial, gracias a lo cual el Soberano pudo disponer, con pocas erogaciones, de las fuerzas de treinta y seis mil hombres, obra de las más importantes para aquellos años."

   El 20 de octubre de 1561, el Duque da nuevamente pruebas de la consideración que le merece el Conde de Camerano: le otorga la suma anual de trecientos escudos. He aquí las motivaciones de tal medida: "Siempre fue costumbre de nuestros serenísimos mayores demostrar su magnanimidad hacia aquellos que con afecto les sirvieron, y en ellos tomamos ejemplo nosotros, pues sabemos con cuánta satisfacción nos ha servido siempre y sigue sirviendo nuestro muy caro, magnífico y fiel consejero y chambelán Federico Asinari, Conde de Camerano, quien, compartiendo incesantemente nuestra atormentada fortuna en las pasadas guerras, no solo no vaciló en pagar con sus bienes, sino que para servirnos se ha despojado de la mayor parte de ella, perdiendo tres castillos, devastados por los franceses, por negarse siempre a aceptar lo que ellos le ofrecían para que abandonara nuestro servicio, además de lo que sufrió cuando por servirnos fue hecho prisionero de dichos franceses, a quienes pagó por su rescate una importante suma..." Tal gesto de parte del Duque contiene implícitamente, aunque en forma menos evidente que una mención explícita, el reconocimiento de los méritos de Federico, al servicio del rey de España y los Saboya, superan con mucho a los que se consignan en las actas que han llegado hasta nosotros, o al menos en las actas que han sido editadas.

   Fue en 1566 cuando por última vez se asocia el nombre del Conde a una empresa militar. Los turcos avanzan por las aguas del Mediterráneo; no falta mucho tiempo para que se libre la batalla de Lepanto. El 18 de mayo de 1566, el embajador veneciano Contarini señala que el Conde Camerano, de Piamonte, "que está al servicio del Duque de Saboya", ha recibido el encargo de "reunir ochocientos arcabuceros italianos" (23). La información es confirmada algunos días más tarde, más precisamente el 28 de mayo, por una orden de la Duquesa Margarita, transcrita por Neri: "por todos sea sabido que habiendo [...] solicitado al Duque, mi consorte y marido, que permitiera al Conde de Camerano reclutar en estos estados hasta la cantidad de ochocientos infantes para llevarlos a la guerra de Hungría, ha sido y es de nuestro agrado permitir a dicho Conde que reclute dicho número de hombres en cualquier parte de dichos estados en que le sea más cómodo y haciendo caso omiso de cualquier prohibición en sentido contrario, con la potestad de reunir a sus compañías en los sitios de Montà, Canale, Castelinaldo, Govone y Magliono, cuyas tierras asignamos para alojar tales compañías".

   ¿Qué participación tuvo Asinari en la guerra contra los turcos? Es posible inferirlo de dos cartas escritas por el propio Federico. A su llegada a Viena, el 18 de julio de 1566, escribe a Bernardino de Saboya para informarle que Su Majestad está satisfecha con sus hombres, que al día siguiente partirá con el ejército, tomará parte en los consejos y participará en el comando hasta la llegada del emperador al campo. En la segunda carta, del 13 de agosto, tras proporcionar información sobre los movimientos de los ejércitos enfrentados, explica sus proyectos, y declara ser tenido en cuenta (Neri). Casalis, por su parte, afirma que Asinari ha participado en la toma de Tatta, pero el hecho es desmentido por Neri.

   El 9 de marzo de 1567, el Conde asiste al bautismo de Carlos Emanuel. No es esta la única prueba de su participación en la vida de la corte. Por otra parte, además de "coronel de Su Alteza en la Astiggiana", sigue siendo gentilhombre de cámara del Duque (24). También su mujer participa en la vida de la corte, en la que se desempeña como dama de la duquesa, y como tal, se le confiere, a partir del 1 de enero de 1561, una suma anual mientras forme parte del séquito de la duquesa y permanezca en la corte.

   Federico posee ciertamente una habilidad poco común, de la que ha dado pruebas desde sus años mozos, particularmente en ocasión de la disputa por las tierras de Costigliole. Por consiguiente, no ha de extrañar que el Duque le encomiende misiones, algunas de las cuales ya se han mencionado anteriormente. En 1561, el Conde se encuentra en tratativas con Octavio Farnese Duque de Parma; en 1564, con el nuevo emperador, Maximiliano II; en 1570, con Cósimo I Granduque de Toscana. Según refiere Neri, en 1575 emprende importantes tratativas diplomáticas entre el Duque y el Emperador, tendientes especialmente a la realización del proyectado casamiento de Emanuel Filiberto con Isabel, hija de Maximiliano. "Pero a semejantes virtudes guerreras y políticas -añaden los biógrafos- se unían en el Conde de Camerano un ingenio realmente poético, oportuno y gentil, y sus rimas fueron objeto de las loas de Annibal Caro". Tales elogios se encuentran en una carta que Caro escribe a Federico el 22 de julio de 1558 (25). Por intermedio de Francesco Sanseverino, cuñado de Asinari, se había pedido a Caro que formulara un juicio acerca de un libro de rimas del Conde. Caro responde congratulando a Federico por cuanto, a pesar de "dedicarse especialmente a las armas, como asimismo al espíritu poético, dudo que exista hoy en día quien lo supere", y añade que "la suma de todo ello no solo es loable, sino excelente", que aunque debe participar en reuniones de consejo, ello no representa sino "un pequeño momento" en el que solo entra en juego la elocución. La carta se refiere probablemente a las Rimas, o mejor dicho, al primero de los dos libros que las contienen, cuyos manuscritos se conservan en varias bibliotecas, como la Nazionale de Turín. Las Rimas, como asimismo las otras obras literarias de Federico, permanecieron inéditas durante la vida del autor, con excepción de un epigrama latino y un soneto, que fueron editados en Venecia entre 1563 y 1569. 

   "Las Rimas de Camerano -escribe Neri- petrarquescas de espíritu y forma, componen un conjunto elegante y, salvo unas pocas excepciones, sobrio. En ellas vemos un poeta que ha lallado en Petrarca un estilo adecuado a la expresión de sus sentimientos. Con tal estudio y con mucho más el poeta se ha creado su propio arte. Sigue a Petrarca en gran medida, sin ocultar las actitudes y movimientos de este; todas sus canciones se forman según los esquemas de Petrarca, incluso a menudo con igual número de estancias...". Las Rimas poseen contenido amoroso. 

   No obstante, la obra a la que Federico Asinari debe mayormente su celebridad es la tragedia "Tancredi Príncipe", que, según se cree, fue escrita alrededor de 1570. En ella se retoma una novella de Boccaccio, y "a juicio unánime de los mayores críticos -refería Tiraboschi- se sitúa entre las obras que honran al teatro italiano". La tragedia fue erróneamente atribuida a Tasso y como tal, con el título de "Gismonda", fue imprimida en 1587 en París. Forma parte de la edición de las obras de Asinari, publicada en 1795 en Turín, bajo la dirección de Vernazza (26). Los manuscritos de las obras conservadas en varias bibliotecas presentan discordancias entre sí, al punto que dan la impresión de que el autor había previsto una revisión de los mismos. El propio Vernazza no se sintió satisfecho con su edición y se prometió otra "mucho mejor". 

   El éxito que ela tragedia consiguió a través de los años no fue constante. Zeno la juzga como "No totalmente indigna del nombre de Tasso". Napione escribe al respecto: "la primera obra perfecta que puede ostentar en esta época el Parnaso italiano". En la Enciclopedia Italiana se lee: "de escaso valor poético". Puede asimismo resultar interesante el juicio de Cognazzo, quien, tras recordar que entre los cortesanos de Emanuel Filiberto también había quienes se dedicaban a las letras y la poesía, opina que no eran grandes poetas Pingone, Della Rovere y Bobba, y que Pellipari era más que mediocre. Luego agrega: "más noble poeta fue un cortesano y amigo del Duque, Federico Asinari de Camerano, que se dedicó a la poesía en los intervalos que le dejaban las guerras y las delegaciones diplomáticas. Sus rimas son petrarquescas en espíritu y forma, como así también su imprecación a los príncipes italianos que se habían convertido en lobos sedientos, pero bien es cierto que sus versos son mejores que los poemas inconclusos y la tragedia Tancredi Príncipe" (27)

   También de Camerano son otros dos poemas: "La ira de Orlanda", de inspiración caballeresca, de los que quedan tres libros, uno de los cuales está incompleto; "Las transformaciones", inspiradas, por el contrario, en las Metamorfosis de Ovidio, y que constan de cuatro libros, el último de los cuales se encuentra inconcluso. El juicio de Neri al respecto es severo: "un largo trabajo de composición de la materia y un estudio no despreciable de la versificación", pero "de poca importancia: ejercicios, no obras de auténtica comprensión artística". La obra de Asinari debe juzgarse a la luz del siglo en que se produjo. Además, como lo expresa Grassi, fue el primero de los escritores de Asti en usar correctamente el vulgar (28)

   En honor a Federico se acuña una medalla, en cuyo anverso aparece el busto del Conde, de perfil derecho, armado con coraza, con la inscripción FEDERICUS. ASINARIUS CO. CAMERANI. PPR, y en cuyo reverso se ven un caballo desenfrenado y la divisa FRENAT. VIRTUS. Sabemos por Neri y Vesma que el autor de la medalla es Pietro Paolo Galeotto o Galeotti, llamado Pietro Paolo Romano (29). Zeno habla de una segunda medalla, pero esta -según Neri- no sería sino la unión del anverso de la anterior con el reverso de otra. 

   Los últimos años de la vida del Conde transcurren entre Milán, Turín, Asti y Camerano. En Turín, que desde 1563 es la nueva capital del estado de Saboya, vive en la casa de Perinetto Parpaglia, uno de los señores de Revigliasco. En Asti, después de la venta del Palacio Troya, el Duque de Saboya le dona otra casa el 10 de marzo de 1564. El 4 de septiembre del mismo año, en Asti, "en casa del Ilustrísimo Conde de Camerano", la esposa de este celebra un contrato con su hermano. 

   En 1572, en Camerano, se redacta el acta de constitución de dote a favor de su hija Margherita, quien contraerá matrimonio con Ghiron Valperga, Conde de Masino, pero Federico no se encuentra presente. 

   Dos años después, el 29 de septiembre de 1774, Federico, que se encuentra entonces en Camerano, nombra a su hijo Francesco procurador para el contrato de dote que se celebrará con el Conde Sforza Del Maino, padre de Margherita, quien casará con el mismo Federico. 

   En 1575, tras pasar algún tiempo en Turín y Milán, el Conde vuelve a Camerano pues su estado de salud es delicado. Los servicios que Federico ha prestado durante tantos años a Emanuel Filiberto, como también su fidelidad, de la que ha dado pruebas en tantas circunstancias, contribuyen ciertamente a establecer entre ambos realciones no solo de estima recíproca, sino también de entrañable amistad. Demos la palabra a Gabiani: "Estamos en plena época de vendimias del año 1575. El Duque Emanuel Filiberto quiso ir a pasar unos días a la ciudad de Asti, que le había sido fiel y a la que aún no había visitado. Pero, por cierto, lo movió otro delicado pensamiento: el deseo de visitar a su gran amigo y coetáneo Federico Asinari, quien, encontrándose afectado por una grave dolencia, pasaba tristes días en su castillo de Camerano... Y un hermoso domingo, más precisamente el 25 de septiembre de 1575, después de pernoctar en Montechiaro (procedente de Verrua), llega al castillo de Camerano, donde se queda a almorzar con el ya mencionado Conde Asinari. Permanece allí todo el día, rememorando con su valiente y fiel consejero de guerra los bellísimos días de sus triunfos de guerra, y luego por la noche regresa a Asti...

   Se abre aquí un período de silencio. La próxima y última noticia que se recibe es que el Conde de Camerano ha muerto. Al igual que en lo referente a su nacimiento, surgen nuevamente las incertezas. Giulio Cambiano di Ruffia, como ya se ha dicho, afirma que el fallecimiento sobrevino en 1576. Lo mismo dice al respecto Tiraboschi. Manno habla del 25 de diciembre de 1576, mientras que la Enciclopedia Treccani se limita a consignar el año 1576. En la obra de Viarengo se lee 1592, pero en mi consepto se trata de un error de impresión. Neri, Gabiani, De Rolandis y otros más se pronuncian por el 25 de diciembre de 1575. La exactitud de esta última fecha se encuentra confirmada en una carta que el hijo de Asinari envía a Emanuel Filiberto para informarle acerca de la muerte de su padre. 

Ermanno Eydoux

 

Notas

1 - Memorabili di Giulio Cambiano di Ruffia dal 1542 al 1611 con notas ilustrativas de Vincenzo Promis, in "Miscellanea di storia italiana", tomo IX, 1870, p. 199. Como se verá a continuación, la fecha de fallecimiento fue dada erróneamente. 

2 - Del opúsculo impreso, intitulado Asinari d'Asti, carente de indicaciones referentes a la fecha y al autor, conservado en la Biblioteca consorziale de Asti: varios elementos permiten atribuir el opúsculo al periodo que va desde 1828 al 1834. Por el contrario, Manno dice: "Un día en que se hablaba de cierto Asinio de los Asinari, abad de Novalesa, que había recibido a Carlomagno"; y recuerda asimismo que "otros hacen remontar el origen de familia hasta Asinario, condottiero de Vitige, rey de los Godos" (Antonio Manno, Il Patriziato subalpino, vol. II, Dizionario genealogico, Torino 1906, p. 92). Cfr. Monumenta Novaliciensia vetustiora, dirigido por Carlo Cipolla, vol. I, Roma 1898, documentos III, VI, VII ecc. 

3 - Giuseppe Rosso Documenti sulle relazioni commerciali fra Asti e Genova (1182-1310) con appendice documentaria sulle relazioni commerciali fra Asti e l'Occidente (1181-1312), BSSS LXXII, Pinerolo 1913, doc. 198. 

4 - Ferdinando Gabotto, Niccoia Gabiani, Le carte dell'Archivio capitolare di Asti, (830, 948, 1111-1237) BSSS XXXVII, Pinerolo 1907, doc. 134; véase asimismo doc. 149, ecc.

5 - Codex Astensis, doc. 649.

6 - Archivio Stato Torino, serie Paesi - Provincia di Asti, mazzo 10 nr. 1. 

7 - Goffredo Casalis, Dizionario geografico storico artistico commerciale degli Stati di S.M. il Re di Sardegna, vol. III, Torino 1836, p. 352.

8 - Si vedano, en particular: Gianfrancesco Galeani Napione, Vita di Federico Asinari, conte di Camerano, in " Mérnoires de l'Académie Royale des Sciences de Turin ", XXII (1913-14), p. 121 y siguientes.; del mismo autor, Vite ed elogi di Illustri Italiani, Pisa 1818, p. 3 y siguientes.

9 - Ferdinando Neri, Federico Asinari, conte di Camerano, Poeta del secolo XVI, in " Memorie dell'Accademia delle Scienze ", Torino, serie 23, II (1902).

10 - Girolamo Tiraboschi, Storia della letteratura italiana, tomo VII, parte tercera, Venezia 1746, p. 1242.

11 - G. M. De Rolandis, Notizie sugli scrittori astigiani, II ed., Asti, 1912, p. 46.

12 - Marino, op. cit., p. 101.

13 - Niccola Gabiani, La Chiesa ed il Convento di San Bernardino in Asti, Pinerolo 1898, p. 141.

14 - Pietro Viarengo, Memorie su Loreto e Costigliole d'Asti, Asti 1890, pp. 58 ss.

15 - En 1549, Federico cumple una misión en los Países Bajos, donde se encuentra con el Príncipe de Piamonte Emanuel Filiberto. Hacia fines de agosto, efectivamente, Federico entrega a Carlos Il, Duque de Saboya y padre de Emanuel Filiberto, una misiva de este último.

16 - Cronaca di Gianbernardo Miolo di Lombriasco Notaio, in " Miscellanea di storia italiana ", tomo I, Torino 1862, p. 195.

17 - Isidoro Soffietti, Ricerche storiche su Verrua Sovia, in Rivista di storia, arte, archeologia per le province di Alessandria e Asti, 1963, p. 27. Según el autor anónimo de las Memorie di un terrazzano in Rivoli, la fortaleza de Verrua se encontraba, por el contrario, al mando del capitán Bosio di Sommariva.

18 - Gaudenzio Claretta, Il duca di Savoia Emanuele Filiberto e la Corte di Londra negli anni 1554 e 1555, Pinerolo 1892, p. 58.

19 -El documento carece de fechas y otras indicaciones acerca del autor. Giorgio Asinari, fallecido en Roma el 28 de octubre de 1974, me proporcionó una copia en que sitúa la memoria a los años 1620 o 1621.

20 - Niccola Gabiani, Le torri, le case-forti ed i palazzi nobili medievali in Asti, BSSS XXXIII, Pinerolo 1906, p. 111.

21 - Véase Raccolta per ordine di materie delle leggi cioè editti, patenti, manifesti, ecc. emanate negli Stati di terraferma sino all'8 dicembre 1798 dai Sovrani della Real Casa di Savoia, recopilado por los avogados Felice Amato y Camillo Duboin, tomo 24', vol. 26', Torino 1860, p. 19; véase asimismo tomo 14', vol. 17', Torino 1848, p. 1168-1169. 

22 - Carlo Baudino Le istituzioni militari del Piemonte in " Storia del Piemonte ", Torino 1960, vol. 1, p. 439. Además de Federico Asinari, los primeros coroneles fueron: Tomaso Valperga dì Masino, O. F. Costa di Arignano y Stefano d'Oria.

23 - Anna Maria Berio, Per la Storia dei Savoia, Racconigi, BSBS, 1940, p. 83.

24 - Se encuentra en el listado de "gentilluomini della camera di Sua Altezza" en un acta fechada el 2 de septembre de 1561 (op. cit. en la nota Nº 21, tomo 20', vol. 22', p. 1031); forma parte de la delegación que el 13 de junio de 1561 es " mandada a tener un encuentro con madama - la duchessa " (Memorie di un terrazzano di Rivoli dal 1535 al 1586, in " Miscellanea di storia italiana ", tomo VI, 1865, p. 641).

25 - De le lett. famil. del comm. Annibal Caro, vol. 11, Venezia 1575.

26 - Giuseppe Vernazza, Poesie di Federico Asinari, Conte di Camerano, Torino 1795.

27 - Francesco Cognasso, Vita e cultura in Piemonte in " Storia del Piemonte ", Torino 1960, voI. III, p. 675.

28 - Serafino Grassi, Storia della Città di Asti, II ed. vol. I, Asti 1890, p. 78.

29 - Schede Vesme, L'arte in Piemonte dal XVI al XVIII secolo, vol. III, Torino 1968, p. 835-950. 

(Extraído de "il platano", revista de cultura astigiana, Asti, año III, 1978, p. 3-15) 

fecha de revisión:   06/04/2005