vecchio Piemonte

Lorenzo Grassi (1890-1980)        

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Senderos italianos en las montañas Rocallosas

Montaña Grassi, en Canmore (Alberta - Canada) (2545 m.) (foto Giorgio Zanetti - 2003)



   Los escalones por los que subía en compañía de mi esposa Lidia tenían -al menos para mis piernas- un tamaño mucho más elevado que lo normal, lo que me causaba cierta dificultad al respirar, y la repentina e intensa nevisca, aunque duró poco tiempo, había vuelto resbaladizos las piedras y las lajas de la empinada escalinata, por lo que había que avanzar con la mayor concentración. 

   En realidad, esto era totalmente normal, puesto que a fines de julio de 2002 nos encontrábamos en las montañas rocallosas canadienses, a una altura de 2050 metros, en el sendero que conduce hasta el lago Oesa (vocábulo que significa "glaciar" en la lengua de los indígenas Stoney), situado aún más arriba, a 2263 m. de altitud. Este sendero es uno de los muchos y hermosos senderos que se entrelazan en la zona del mítico y mágico lago O'Hara. A este lago, ubicado en el encantador Parque Nacional de Yoho, en la Columbia Británica, sólo se puede acceder después de haberse inscripto, para lo cual hay un cupo limitado, y mediante transporte público.

   Observando la escalinata con mayor detenimiento, lo primero que saltaba a la vista era la meticulosa precisión con que se habían colocado las piedras y lajas de los escalones. Podría decir que aquello había sido hecho con amor. Además, cuando nos deteníamos un instante para recobrar aliento, me volvía hacia atrás y se presentaban ante mí el magnífico lago O'Hara y las cimas aún parcialmente nevadas de los montes dominantes: un panorama que, en vez de devolverle a uno la respiración, se la cortaba.

   Ahora bien, ¿quién había concebido y construido tales senderos? ¿Quién trabajó en esos hermosos lugares naturales para ofrecer, con genial maestría, a todos los amantes de la montaña la posibilidad de impregnarse mental y espiritualmente de ese aire y esos místicos escenarios?

   No tardamos en saber la respuesta. Algo más arriba, levantando la mirada hacia la pared rocosa, con un sol que ahora se asomaba por entre unas nubes fugitivas, vimos una placa conmemorativa en la que se leía: "Esta placa representa un tributo a Lorenzo Grassi A.C.C. -aunténtico caballero- que construyó muchos senderos en la zona de Banff-Lake Louise, como asimismo este sendero y estos esaclones, para facilitar el acceso a todos quienes visiten estos sitios para contemplar estas montañas que él amaba - Colocada como muestra de gratitud por el Club Alpino de Canadá A.D. 1970".

   Lorenzo Grassi nació el 20 de diciembre de 1890 en Falmenta, pequeño pueblo del Valle Cannobina, en las montañas de la Provincia de Verbano-Cusio-Ossola, situado en la ribera piamontesa del Lago Maggiore.

   En sus años mozos, Lorenzo solía ir a menudo a cortar leña en los bosques próximos a Grenoble, Francia. Llegó a Canadá en 1912 y pronto se trasladó a Canmore, Alberta, donde trabajó en los primeros cuatro años en el tramo de ferrocarril de la CPR, en la zona de Kicking Horse Pass, hasta 1945, cuando tuvo que abandonar su trabajo a causa de un accidente laboral.

   Lorenzo era de pequeña estatura pero poseía una fuerza física sobrehumana, y su profundo amor por la montaña, concebido seguramente entre las cimas de sus Alpes natales, lo impulsó a escalar las altas cumbres con respeto y devoción. Conjuntamente con P. Cerutti, otro minero de Canmore, fue Lorenzo quien escaló por primera vez la pared oriental, casi totalmente en vertical, de la Punta Eisenhower (2752 m.), en el grupo montañoso del Castle. En sus notas biográficas se lee asimismo que en 1925 fue el primero en escalar solo la cima del llamado Cervino de Norteamérica, es decir el Monte Assiniboine (3618 m.), aventura que llevó a cabo en tan solo un fin de semana. Además escaló más de veinte veces la abrupta pared sur del Monte Louis (2682 m.), su cumbre favorita, en las inmediaciones de Banff.

   Su generosidad y su legendaria fuerza física se vieron puestas a prueba en 1926, cuando desempeñándose como guía en el hermoso Valle del Tonquin, cercano a Jasper, un tal Dr. R. G. Williams, de Calgary, resbaló y se fracturó severamente un tobillo. Lorenzo, que no quería abandonar al desafortunado doctor, se lo cargó a cuestas sin vacilar y lo llevó hasta más de tres kilómetros de allí, atravesando un glaciar, por un abrupto sendero que conduce hasta el valle, donde halló finalmente a los socorristas. Como si aquello no bastara, cuatro días más tarde guió a A. W. Drinnan, también de Calgary, en la escalada de la cima Turret (2454 m.), considerada por los alpinistas como la cumbre más difícil de conquistar en el grupo del Rampart.

   Se dice de él que cuando servía de guía a grupos e individuos, rechazaba categóricamente cualquier remuneración, con la justificación de que las horas pasadas en sus montañas estaba más que bien pagada. Además, a Lorenzo se le consideraba uno de los mejores escaladores y uno de los mejores guías alpinos de la América del norte: prudente y determinado, inspiraba fuerza y autoridad. Lorenzo era miembro vitalicio del Club Alpino de Canadá desde 1926 y había sido honrado en 1934 con la prestigiosa "Cuerda de plata".

   En 1938, J. S. Woodsworth, famoso parlamenterio canadiense que había conocido a Grassi en 1937, pronunció en una sesión del parlamento las hermosas palabras de gratitud siguientes: "El mundo necesita de personas como Grassi, siempre en busca de la verdad, tanto en el ámbito espiritual como en el social y de las relaciones internacionales; necesitamos de personas que abran nuevos caminos, hombres en busca de nuevos derroteros, hombres que allanen los senderos dificultosos, que construyan puentes para franquear los abismos que obstaculizan el progreso humano, hombres que indiquen caminos hacia metas cada vez más elevadas".

   En 1996, el Servicio de Guardaparques canadiense construyó una cabina-refugio para el cuidador del Lago O'Hara, y Lorenzo, que contaba por entonces con 65 años, fue nombrado administrador de la zona. El primer sendero que construyó fue precisamente el que conduce al Lago Oesa. Sin ayuda de nadie, con una carretilla, una pala, palanquetas y otras herramientas, cavó la tierra, la aplanó y levantó lajas de más de un quintal, para colocarlas en los sitios en que él quería, con lo que logró, a lo largo de todo el sendero, salvar con relativa facilidad considerables desniveles, usando precisamente su caracteríostica escalinata, prácticamente en vertical. En invierno, Lorenzo pasaba sus horas tallando bastones de excursión que regalaba a quienes se aventuraban por aquellos sitios en la temporada estival, desprovistos de medio de apoyo.

   Así pues, a cada paso que daba por aquel sendero, me sentía orgulloso de tocar con mis pies aquellas piedras y aquellos escalones construidos por un italiano que amaba y comprendía la montaña, y tanto había dado y hecho, sin pretenciones, para facilitar mi paseo, nuestro paseo, en medio de aquellos magníficos paisajes.

   Lorenzo, solo pues no se había casado, se jubiló en 1965, y se retiró en una modesta casa en las inmediaciones de Canmore, donde ocupaba el tiempo trabajando en su pedregoso jardín, admirado por cuantos llegasen allí por curiosidad, y tallando pequeñas figuras de madera. 

   Algunos años más tarde, cuando ya los achaques de su larga vida se habían acumulado y su vista se iba debilitando cada vez más, Lorenzo se instaló en la casa de reposo Bow Valley Lodge, donde murió el 5 de febrero de 1980, dejando todos sus ahorros a beneficio del Club Alpino de Canadá y a la Asociación de Albergues para la juventud.

   Los vecinos de Canmore, conjuntamente con los miembros del Club Alpino de Canadá, han querido, en muestra de agradecimiento, perpetuar el recuerdo de este hombre honrado, generoso, afable, modesto, tenaz, querido de todos. Así pues, han dedicado a Lorenzo Grassi una escuela, dos pequeños y sugestivos lagos de variadas tonalidades (que se pueden visitar recorriendo el sendero construido por el propio Lorenzo), y una montaña (2545 m.) en la zona de Canmore, Alberta, como asimismo un refugio en las proximidades de los glaciares del lejano Monte Clemenceau, en Columbia Británica.

   Lorenzo Grassi es quizá uno de los pocos emigrados italianos, si no el único, que se ha hecho merecedor de tan importante y duradero reconocimiento por parte de Canadá. Así pues, después de haberme"encontrado" casualmente con este compatriota, en un sendero de aquellas hermosas montañas, a las que él quería tanto y yo también quiero tanto, he sentido el deber moral de hacerlo conocer, creo que justificadamente, más allá de los límites de la ciudad de Canmore y del círculo de la comunidad de alpinistas y excursionistas.

   Solo me queda entonces decir, muy sencillamente: ¡gracias!, Lorenzo. 

Giorgio Zanetti

 

(Apuntes biográficos y anécdotas extraídas del volumen "Tommy and Lawrence - The Ways and the Trails of Lake O'Hara" de Jon Whyte; The Lake O'Hara Trails Clubs - Banff, 1983)
(El artículo y la fotografía han sido tomados, con la autorización del autor, del sitio web: http://www.giorgiozanetti.ca/grassi/grassi_lorenzo.html)

fecha de revisión:   06/04/2005