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Primo Levi (1919 - 1987)        

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Primo Levi tendrá su museo en su antiguo despacho
 

Primo Levi (1919-1987)

 

   
   Primo Levi nació el 31 de julio de 1919 en Turín, de padres judíos. En 1937 egresa del Liceo Clásico Massimo d'Azeglio y en 1941, pese a las leyes raciales vigentes, se gradúa en física con notas sobresalientes. Comenzó la carrera química en Milán, pero el 13 de diciembre de 1943 es capturado en Brusson y trasladado al campo de cosecha de Fissoli y posteriormente al campo de concentración de Auschwitz. Gracias a sus capacidades es uno de los pocos que regresan, no sin antes vagabundear por los países europeos del este. Esta experiencia se encuentra descrita en Se questo è un uomo, publicado por De Silva en 1947, y en La Tregua (1963). Primo Levi se quitó la vida el 11 de abril de 1987 arrojándose al hueco de la escalera, en la casa que habitaba en la calle Re Umberto.

   Amarillo, casi anónimo a pesar de su estilo liberty, ubicado en Via Leiní 84, a unos pocos metros de la autopista Turín-Milán, en el sector periférico de Settimo, ese es el petit hôtel que albergó durante treinta años el despacho en que Primo Levi trabajó como director de la Siva, fábrica de barnices del contador Accati. Actualmente ese inmueble es el único testimonio de la existencia pasada de una planta industrial de la que cada día salía una cantidad de camiones con destino la Unión Soviética, donde la Siva, a partir de los años 50, se había convertido en el líder de las ventas de barnices aislantes. Esta unidad productiva, al igual que tantas otras en Settimo, cesó sus actividades a fines de la década de los 90, y hoy vuelve a cobrar vida, después de haberse transformado por algún tiempo en un contenedor vacío.

   Precisamente allí, en el edificio en que funcionaban las oficinas, se ha creado un museo que perpetúa la memoria de Primo Levi, y representa el primer paso hacia el Museo del 900, que acogerá el patrimonio de toda la ciudad y su pasado industrial.

   Cuando Levi comenzó a trabajar en Siva, alrededor del inmueble no había sino prados y mucho silencio, pero poco a poco éstos fueron cediendo el paso a la ciudad y al tránsito vehicular que iban creciendo cada vez más. El panorama que se ofrecía a Levi desde las ventanas del edificio no era ciertamente de los más sugestivos: cuando al alejarse de su escritorio se asomaba a la ventana, su mirada sólo podía posarse en el patio interno, en los obreros trabajando y en los cobertizos que ya no existen actualmente. Por el sitio en que se encontraban éstos pasa ahora un tramo de la autopista de alta velocidad, y donde se producían los barnices se levanta una fábrica de fundas para cables eléctricos, también de propiedad de la familia Accati.

   Nuestro proyecto es sumamente articulado -explica el alcalde de Settimo, Aldo Corgiat Loia- pues no queremos transformar el lugar en que trabajaba Primo Levi en el consabido museo con un escritorio, una pluma y algunas fotos. La Siva debe ser un símbolo y no un recolector de objetos. Queremos crear un museo abierto al área ciudadana, que acoja todas las realidades industriales de Settimo: la química, desde luego, pero también la siderurgia, la industria textil, las de los bolígrafos y los neumáticos, incluyendo asimismo empresas que aún están en actividad, como, por ejemplo, Pirelli o Antibioticos.

   Y ¿qué mejor ocasión para dar lanzar el proyecto que rememorar la figura de Primo Levi, el sobreviviente del infierno de Auschwitz, el escritor y sutil intelectual, como también el químico que en diciembre de 1947 es empleado por Siva y cada día sale de su casa, en la calle Re Umberto, para dirigirse a la maloliente fábrica de Settimo? El olor del fenol se le pegaba a uno a la ropa y le seguía hasta su casa -recuerdan los obreros. Aquello fue parte esencial de su vida, incluso quizá una manera de salir adelante. Los obreros sabían quién era, sobre todo porque vendía sus libros en la fábrica: e incluso con un descuento -rememora sonriente Walter Strozzi, a la sazón factotum de la Siva y activista del Pci (Partido comunista italiano)-, y luego nos preguntaba qué nos había parecido. Nunca hablaba de política pero se interesaba por nuestros problemas. Un hombre de una gran humanidad. Una vez me llevaron al hospital por una lastimadura en los ojos y él llamó al jefe de servicio para que se ocupara de mí.

   Deberíamos conseguir que se realice el proyecto alrededor del mes de enero de 2005 -dice Corgiat Loia-, pediremos al director de teatro Gianni Bissacca que lleve a la ex Siva el espectáculo basado en "Se questo è un uomo", recogeremos los testimonios de quienes trabajaban allí y lo filmaremos todo. Será el primer paso para una gran construcción, en la que, si la propiedad nos ayuda, participará un arquitecto de renombre, de modo que el nacimiento del museo que llevará el nombre de Primo Levi sea un acontecimiento de alcance nacional. 

Roberto Pavanello

 

(Extraído de "La Stampa" - jueves 23 de septiembre de 2004, p. 52)

fecha de revisión06/04/2005